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domingo, 7 de julio de 2013

LAS ONOMATOPEYAS EJEMPLARES DE IBÁÑEZ



Si consideramos que parte un rasgo definitorio de la historieta (como medio) consiste en la combinación de palabras e imágenes, no cabe duda de que se puede afirmar que la onomatopeya constituye la quintaesencia de la misma. Antonio Altarriba lo explica mejor que yo en Los hijos de Pulgarcito:

            Existe un punto, allá al fondo de la viñeta, donde la palabra se visualiza como imagen y la imagen se lee como palabra. Cada vez que, con motivo de cualquier acción contundente, hace obligada aparición, el autor no sabe muy bien si tiene que escribirla o dibujarla”.

             Dicho esto, se puede concluir que un buen barómetro para calibrar la habilidad de un autor a la hora de desenvolverse en el medio historietil son sus onomatopeyas. En este aspecto, como en tantos otros, Francisco Ibáñez vuelve a destacar.


            Una prueba de ello la tenemos en la obra de 1986 Dibujemos cómics, escrita por Jordi Vives y editada por Labor. En esta guía para jóvenes dibujantes, aunque el autor se decanta claramente por los cánones del dibujo realista y no parece apasionado por la obra de Ibáñez, recurre a nuestro dibujante cuando tiene que ejemplificar a los pequeños lectores lo que son las onomatopeyas, como pueden ver en la imagen.

                                              


            Llama la atención que todos los ejemplos pertenezcan a Francisco Ibáñez (no se acredita, pero resulta obvia su autoría) y que no se trate de una combinación de aportaciones de dibujantes diversos. 

            Esto es, sin duda, fruto del innegable talento que el padre de Mortadelo y Filemón posee para el arte de la historieta. Sus onomatopeyas, síntesis entre la palabra y la ilustración, son directas, contundentes, creativas, de enorme valor expresivo. No en vano fueron escogidas por Jordi Vives como ejemplo para los jóvenes creadores.


lunes, 23 de julio de 2012

LAS GAFAS DE MORTADELO

Al igual que la calva, la narizota y el cuello alto, las gafas son uno de los elementos más característicos de la fisonomía de Mortadelo. Quizás fuera esa la causa por la que a principios de los noventa se comercializaron las auténticas "gafas mortadeleras".


La promoción, anima a chicos y chicas a fardar con las gafas más "chulis" del momento delante de sus amigos y parientes. Destacable es la ilustración que Francisco Ibáñez realizó ex profeso para la ocasión, con un Mortadelo en su mítica vespa transportando toneladas de gafas. Todo ello aderezado con los consabidos detalles secundarios que siempre adornan las ilustraciones del autor.



Una prueba más del indudable gancho comercial que las criaturas de Ibáñez han tenido a lo largo de estas décadas, llegando a comercializar productos variopintos como estas lentes.

¿Alguno de los lectores recuerda haber visto tan singulares gafas a principios de los 90?

domingo, 15 de julio de 2012

MORTADELOY FILEMÓN EN ¡PARA TI, QUE ERES JOVEN!


Como nos indicó hace algunos días el autor de El rincón delTaradete, la sección ¡Para ti, que eres joven!, una de las más celebradas del semanario satírico El Jueves, escogió como temática para el número  1832 a Mortadelo y Filemón. Para los que no pudieran leerlo, hacemos un repaso del citado homenaje dedicado por Manel Fontdevila y Monteys. 

                En primer lugar, los autores se refieren, con mucha ironía, al segundo tebeo más conocido, divertido, vendido e importante de nuestro país (por detrás de Para ti, que eres joven), es decir, a Mortadelo y Filemón. Los dibujantes destacan su vigencia durante tanto tiempo y lo citan como fuente de inspiración para futuros dibujantes de tebeos, como  se ve en la siguiente ilustración (nótese la referencia al clásico Contra el “gang” del Chicharrón-1969-).



                Destaca la reivindicación de Ibáñez como punto de partida de una afición que, transcurridos los años, se achaca, en un alarde de esnobismo, a la influencia de Tintín o el cómic clásico americano. Con la retranca que los caracteriza, Fontdevila y Monteys se burlan de la fecundidad creativa de Ibáñez, que nada sabe de los métodos académicos de creación de un cómic: en el tiempo en el que el dibujante novato aboceta su guion y estudia los personajes, Ibáñez ya ha dibujado otro álbum entero.
                Hablan también de la magia que tienen los personajes de papel, quienes (al igual que otros como Astérix) tienen más vida en el tebeo que en la pantalla del cine. Ironizan, igualmente, sobre la capacidad de convocatoria del maestro en las firmas de los salones o ferias del libro. Posteriormente, se plantean el secreto del éxito, apartado sobre el que incidirán en la última sección.

                El siguiente punto es una jocosa descripción de los cinco protagonistas: Mortadelo, Filemón, Ofelia, Bacterio y el Súper (en el diálogo de este último se incluye una mención al mítico Chapeau “el esmirriau”- 1971-). Hilarante resulta la tira “Mortadelo y Filemón ¡Hard boiled!”, con unos agentes  de aire hollywoodiense  que cometen una de sus típicas pifias, aunque de manera bastante más sangrienta y explícita que en sus cómics.

                La mejor sección es la última, en la que los autores se plantean el secreto del éxito de Mortadelo y Filemón. Entre las razones que aducen están: los disfraces, el lenguaje, las olimpiadas y los mundiales, la persecución final…  Mención especial merecen algunas como el predominio de la acción, donde destacan el uso de grandes onomatopeyas por parte de Ibáñez ( nosotros creemos que en realidad el autor no abusa tanto de ellas, pero bueno), el recurso de la actualidad y los pareados, donde Fontdevilla y Monteys nos dejan joyas como:

                “Jopé, ahora manda el pepé”
                “Dile a tu prima que no vaya a Fukushima”
                “Me pica el Orcate, será que viene un rescate”
                “Mortadelo, su alopecia, y el descalabro de Grecia”.



                Estos ejemplos, además de ser desternillantes, nos demuestran que los autores están al tanto de los últimos álbumes de Ibáñez, ya que aunque los pareados no es nada nuevo en el autor, el hecho de usarlos con asuntos de actualidad, se ha intensificado en los últimos años:  El dopaje…¡Qué potaje! (2006), Gasolina…¡La ruina! (2008), ¡Por Isis, llegó la crisis! (2009) o Chernobil…¡qué cuchitril! (2010). Divertidísima es también la caracterización que los autores hacen de “los malos”,  “de nombres absurdos hablando de sus planes en voz alta por la calle”. Tampoco desaprovechan la ocasión para ironizar sobre los manidos recursos de guion utilizados por Ibáñez, del tipo “voy a poner una bomba…de agua”.

                Este ha sido, a grandes rasgos, el resumen de la sección que los autores dedicaron a Mortadelo y Filemón. Solamente echamos de menos alguna dedicatoria al maestro Ibáñez, aunque suponemos que si no aparece es porque ya va implícita en las dos páginas de historieta. El hecho de que Fontdevila y Monteys se centren exclusivamente en una obra concreta , Mortadelo y Filemón, para rellenar su sección semanal nos puede dar una idea de la repercusión y calado popular de dicha obra, de hasta qué punto se considera que el tema que tratan va a ser fácilmente reconocible para los lectores, pues la inmensa mayoría de ellos ha leído Mortadelo en alguna ocasión.



                Por último, queremos destacar la jocosa viñeta inicial en la que ambos autores reivindican “¡Viva Superlópez!”, pues como ellos mismos apuntan, “una cosa no quita la otra”. Este último comentario, dedicado para aquellos que siempre tratan de hacernos escoger entre varias series distintas…¿Para qué elegir, cuando podemos quedarnos con todas?

Saludos, lectores.

domingo, 6 de mayo de 2012

¿QUIÉN HA DIBUJADO LOS SIGUIENTES PERSONAJES DE IBÁÑEZ?

Estamos acostumbrados a que nuestros héroes, Mortadelo y Filemón, sean versionados por diferentes dibujantes, muchos de ellos compañeros de editorial del propio Ibáñez. Sin embargo, es menos frecuente encontrar al resto de criaturas de Ibáñez a manos de otros reconocidos autores de tebeos.

Aquí les proponemos algunos de estos raros ejemplos, planteándoles que averigüen quién ha dibujado cada uno de estos personajes. En ocasiones, les será bastante fácil, porque el autor ha dejado impreso su propio estilo en la copia. Otras veces, el mimetismo al estilo de Ibáñez hará que sea más difícil identificar al dibujante que está detrás de estos homenajes:
¡Esperamos sus respuestas!

ROMPETECHOS

1.- Enrich. Acertado por Raw



                                                           2.- Escobar. Acertado por Warbriel

3.- Ramis. Acertado por Sadlymistaken.


4.- Cera. Acertado por Sadlymistaken.



5.- Maikel. Acertado por Warbriel
SACARINO

Raf. Acertado por Sadlymistaken


PEPE GOTERA Y OTILIO

1.- Escobar. Acertado por Sadlymistaken.


2.- Vázquez. Acertado por Sadlymistaken.


3.- Jaume Rovira. Acertado por Raw


4.- March. Acertado por Cartillero
...E INCLUSO...CHICHA, TATO Y CLODOVEO

                                                    Cera.- Acertado por Sadlymistaken.
¿Han adivinado ya quiénes se esconden tras estas viñetas? ¡Seguro que sí!

domingo, 18 de diciembre de 2011

LA FAMILIA REPOLLINO...Y EL HOLGAZÁN DE PEPÓN

Como bien sabe el amable lector de estas líneas, el mundo del arte es una concatenación de influencias mutuas que, unidas al trabajo personal de cada autor, configuran el "estilo" del artista. En este blog, de hecho, hemos señalado en más de una ocasión las influencias de otros autores, como Franquin y Vázquez, en la obra de Francisco Ibáñez, un fenómeno natural consustancial, como decimos, a la creación artística.

Del mismo modo que es consustancial a ella que el discípulo se convierta en muchos casos en maestro y que su obra, inspirada en manos ajenas, sea, a su vez, espejo donde se miren otros creadores. Un ejemplo paradigmático de ello lo tenemos en la serie de Ibáñez La familia Repollino, creada en 1957 para La Risa (antes de Bruguera).

En esta serie, el futuro padre de Mortadelo bebe del esquema desarrollado por Vázquez en La familia Cebolleta,  (El DDT,  año 1951), reproduciendo de manera casi mimética los personajes de esta serie. El más característico, precisamente por su condición de emblema, será obviado en la réplica de Ibáñez. Nos referimos al famoso abuelo Cebolleta, rapsoda de miles de batallas que probablemente nunca ocurrieron. 


En la familia de Ibáñez, aparece, en su lugar, un cuñado. El cuñado del protagonista, hermano de su esposa, un tiparraco ocioso que tiene como única meta vital permanecer tumbado y evitar, a toda costa, el trabajo. Constantemente desempleado, es mantenido por la familia Repollino gracias a la caridad de su hermana, generando conflictos de forma recurrente con el patriarca de la familia.¿Les suena?


Efectivamente, este esquema será el que definirá otra de las series más populares de Bruguera. Se trata de Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón, (Ven y Ven, 1959), creada dos años después por Roberto Segura. En la serie de Ibáñez ya encontramos algunos de los rasgos que definirán la de su compañero, como son las escenas iniciales en las que el padre de familia critica al vago sin oficio ni beneficio por pasarse el día sentado o tumbado,  los chascos que el protagonista se lleva al ser superado en suerte por su cuñado, la constante protección de la madre de familia hacia su hermano, la condición de trápala del parásito, siempre dispuesto a poner en solfa la figura del pater familias.

No tenemos pruebas fehacientes de que Segura se inspirara en esta serie de Ibáñez, pero la proximidad en el tiempo entre ambas, así como los numerosos rasgos comunes que las unen, nos parecen indicar que los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón dormitaban ya en estas páginas de Ibáñez, esperando la figura de Roberto Segura para ser desarrollados con plenitud, hasta el punto de convertirse en una de sus series m´s recordadas.

No pretendemos aquí cuestionar la creatividad de Segura, sino simplemente mostrar cómo Ibáñez ha sido un eslabón más en una cadena de influencias que es, como dijimos al principio, consustancial al mismo arte.

domingo, 15 de mayo de 2011

6, RUE DE VIÑETA

Este fin de semana he tenido el inmenso placer de acudir al V Encuentro con el cómic en Jaén, evento al cual fui invitado gracias a mi colaboración en el libro de Miguel Fernández Soto, a los artículos de este su blog y a próximos proyectos de los que hablaremos más adelante.

Allí, además de reencontrarme con viejos amigos, tuve la oportunidad de conocer a otros tantos amantes de la historieta, blogueros, periodistas especializados, estudiosos del medio, guionistas y autores. He de decir que a la calidad intrínseca del evento, donde se habló no tanto del cómic en general como de esta, esta nuestra historieta autóctona que tanto nos gusta, hay que sumarle el inmejorable trato humano, familiar, que recibimos por parte de la Organización, a la que agradecemos y felicitamos por su labor.

Sería imposible resumir todo lo que allí se dijo y se hizo, aunque advierto desde ya que nos dará pie a futuros temas que ya iremos publicando. No obstante, y por centrarse este blog en la figura de Francisco Ibáñez, no podemos dejar de reseñar la contraportada del número 17 de Super Lagarto Humor, publicación de la asociación Viñeta6. Y no podemos, insisto, obviar aquí dicha contraportada porque la misma consiste en un entrañable homenaje al 13, Rue del Percebe de Ibáñez.






Se trata de una página titulada 6, Rue de Viñeta, realizada por Javier Sánchez "", en la que, remedando el edificio creado por Francisco Ibáñez, recrea el universo de los componentes de la asociación y participantes en la revista.  Destaca la aparición de Jan en una esquinita, aparición que no es gratuita, ya que el papá de Superlópez accedió a realizar la portada de la revista.


Sin duda, una muestra de la sencillez de este grande de la historieta que, precisamente por su humildad, es aún más grande.

Pero no se crean que la cosa queda aquí. Que no, que no.

En próximas ocasiones tendremos la oportunidad de señalar otras referencias al universo de Francisco Ibáñez sacadas del mismo encuentro y de la misma revista.

De momento, cerramos el tema no sin antes adjuntar la dirección de la citada asociación, que sin duda va a seguir dando mucho de qué hablar:


¡Gracias a todos!


domingo, 5 de septiembre de 2010

LA VUELTA (2000)


La vuelta(2000) es uno de los álbumes de Francisco Ibáñez más populares de los últimos años, así como, probablemente, una de sus últimas grandes historietas. En esta ocasión, el autor catalán se esforzó por romper con la atonía de la que la serie empezaba a adolecer por aquella época, realizando un álbum algo más original que otros de los firmados por él. La ocasión, sin duda, lo merecía. En el año de esta historieta, 2000, el ciclismo español eligió a Mortadelo como mascota oficial de La vuelta ciclista a España, lo que supuso una reactivación más (y van muchas) de los personajes. El acontecimiento fue conmemorado con la utilización de nuestros agentes para decorar viseras, gorras, pegatinas…Llegaron incluso a protagonizar varios anuncios televisivos que, partiendo de las viñetas de Ibáñez, configuraban chistes que intentaban mostrar, sin éxito, el humor de las historietas. Incluso se llegaron a hacer representaciones teatrales al final de las distintas etapas de la vuelta ciclista. En ellas, un grupo de actores disfrazados como los agentes de la TIA tenían que resolver una complicada misión entre meteduras de pata y equívocos que sólo podían entretener a los más pequeños de la casa.

El álbum parte de una introducción en la que se hacen chistes sobre los diferentes tipos de ciclistas y en los que se juega con los tecnicismos de este deporte, al igual que se hizo con el fútbol en Mundial 98 (1997). Ibáñez se desenvuelve con soltura en este prólogo, sacando un enorme partido a cada gag. La llamada del Súper a los agentes, que no están precisamente trabajando, incluye algún burdo juego de palabras como el de “doblarse el pito”-haciendo referencia al dominó-, que aparece también en Parque de atracciones (2003).






Al igual que ocurre antes de acudir a los Mundiales de fútbol u Olimpiadas, nuestros agentes se han de entrenar con sus respectivas bicicletas, lo que da pie a algunos gags que servirán de base a los del álbum El dopaje…¡qué potaje! (2006). Así, en ambos Filemón acarrea un ridículo triciclo mientras que Mortadelo usa un obsoleto velocípedo, con el que se da un golpe idéntico en ambos álbumes por no agachar la cabeza al atravesar las puertas. Tampoco falta en los dos volúmenes la caída por las escaleras.















Una vez mostrada su (im)pericia sobre dos ruedas, los agentes reciben la misión de impedir el boicot a la Vuelta ciclista a España que pretenden hacer los del TIO (Troyanos Invictus Orbi), la Secta del Caballo de Troya, que defiende la supremacía del caballo sobre cualquier miembro mecánico (las motivaciones de los villanos de Ibáñez siempre son curiosas).Al igual que otros grupos subversivos de Ibáñez, los del TIO tienen un grito de guerra: un relincho. Esto nos recuerda al “¡Que viva la Pepa!” de En marcha el Mundial 82 (1982) o el “¡A jorobar osamentas!” de Los verdes (1997).



El medio de locomoción para llegar a Málaga es un autobús tan cutre como “El avión” de El sulfato atómico (1969). No deja de ser curiosa la referencia constante a ciudades reales en este álbum, quizá como homenaje a aquellos municipios que acogieron el paso de los ciclistas durante esa edición de la Vuelta. Del mismo modo, se juega con los tópicos de cada región: los largos apellidos de los vascos, las navajas albaceteñas, los valencianos y sus fallas… Málaga no será una excepción y en ella vemos una ambientación tan arquetípica (con toreros, gitanas y cantaoras de las de peineta) como la que hizo de otra ciudad andaluza, Córdoba, en Mundial 78 (1978). Destaca la abundancia de bares que Ibáñez ubica en un espacio relativamente pequeño, aludiendo con simpática sorna (no hay que buscar dobles lecturas) a la fama de alegres y juerguistas que tienen los andaluces.


En muchos sentidos, como ya hemos apuntado, La vuelta sigue el esquema de los álbumes de Mundiales y Olimpiadas. Así, la presentación de los distintos equipos, con juegos de palabras forzados derivados de la adaptación humorística de conocidos equipos reales, es un equivalente a los desfiles de países que muestra en cada una de sus entregas deportivas. Tampoco falta el desfile de caras famosas, como la de Jesús Gil, con mención a Imperioso (su caballo) incluida. Este personaje aparece caricaturizado también en Maaaastrich…¡Jesús! (1992) y en Los vikingos (2000), e incluso era el protagonista inicial de El señor de los ladrillos (2004), pero su muerte obligó a que lo cambiaran en el último momento. También aparece nombrado en 20.000 leguas de viaje sibilino (1994). Tampoco faltan en esta etapa inicial José María Aznar, del que se critican sus nombramientos “a dedo”, Jordi Puyol y Manuel Chaves, en su única caricatura hasta el momento en la serie y que quizá fue incluido a falta de un líder definido y duradero en el PSOE durante esa época.








En esta primera etapa, Mortadelo va demostrando su incompetencia, que llega a su punto cumbre cuando nuestros agentes tiran por un terraplén, desviándose de la ruta marcada, y acaban lanzando por los aires a buena parte del resto de ciclistas (pág. 16), en una escena basada a la que Franquin nos mostró en el álbum de Spirou, fechado en 1954, La máscara, concretamente en la página 16. Como se puede observar, aún en pleno año 2000 Ibáñez sigue teniendo como uno de sus principales referentes a André Franquin. No será el único ejemplo que encontraremos en esta historieta. Aun así, aunque sea con la ayuda de un cohete, Filemón consigue ganar la etapa.







Para hacer descansar al lector de tanta carrera ciclista, Ibáñez retrata a continuación la actividad relativa a la Vuelta ciclista más allá de la carrera: los talleres, las entrevistas, el refrigerio para deportistas y técnicos… En estos intervalos, los agentes aprovecharán para jorobar al director de la Vuelta como hicieron en su día con los entrenadores de fútbol, así como para intentar cazar a los saboteadores, no sin ocasionar algún que otro equívoco. Durante las cuatro páginas siguientes, volvemos a ver a nuestros héroes en la carretera, donde las peregrinas ideas de Mortadelo casi llevan a su jefe al cementerio y, curiosamente, vuelven a llevarlo al podio, no sin antes chocar con el citado director del evento.



En las páginas siguientes, nuestros hombres aprovechan su estancia en Albacete para intentar capturar a los saboteadores, pero, obviamente, solo consiguen que Filemón sea mordido por un caballo y agujereado por decenas de navajas típicas de la ciudad. Dado que en la siguiente etapa llegan a Valencia, no es de extrañar que Mortadelo siga diezmando el número de ciclistas mediante la explosión que ocasiona su disparo a un camión cargado de petados, cohetes, truenos, tracas, etc. Las cuatro páginas siguientes ceden protagonismo a los del TIO, que como ocurre cada vez que uno de los villanos pretende eliminar a Mortadelo y Filemón, fracasan. Destacan en este segmento los comentarios del caballo (tan cínico y resignado a su suerte como siempre en Ibáñez). Al final, el pobre bicho acaba huyendo de sus protectores (otra constante en el universo del autor) y Filemón vuelve a ganar la etapa gracias a la oportuna aparición de un rinoceronte.





El tema del dopaje aparece en las dos páginas siguientes de forma muy sutil, quizás porque al fin y al cabo Mortadelo y Filemón eran mascotas de la Vuelta ciclista y no convenía incidir en ese tema. Incluso en El dopaje…¡qué potaje! se libra de toda culpa a los ciclistas a la hora de abordarlo en el segmento final del álbum. Con la excusa de tener que orinar y gracias a la torpeza de Mortadelo, Filemón queda con sus “vergüenzas” al descubierto, de manera que aparece como un exhibicionista a los ojos de un recatado grupo de ancianas. Esta faceta de Filemón como “escandalizador de gente bien” la hemos visto en El inspector general (1990), El caso del señor Probeta (1991), Mundial 94 (1993) y se repetirá en Mortadelo de la Mancha (2004), ¡Y van 50 tacos! (2007) y El dos de mayo (2008), entre otros. Nótese que entre el grupo de “escandalizadas” siempre suele haber una viejecita a la que no le disgusta tanto el paisaje que tiene la ocasión de contemplar.



En las dos páginas siguientes, nuestros agentes continúan con su carrera y en ella observamos algunos recursos ingeniosos, como el uso de un cabritillo al que Mortadelo “explota” para que pedalee o la visita a Port Aventura (se da el nombre real del parque y no se utilizan eufemismos, como es el caso de Port Chifladura, en Parque de atracciones). Destaca la incursión en el conocido recinto temático, que da pie a buenos gags y a escenas demoledoras: como la de los ciclistas siendo arrollados por una atracción en una montaña rusa. Sobresale la página 37 por el nivel gráfico de la misma, pues se cuidan algo más los detalles, hay mayor variedad de planos y encuadres, así como una composición algo más original de la página. Súmenle a esto el impactante dinamismo de la quinta viñeta y comprenderán por qué decimos que se trata de una de las planchas más destacables del álbum. Finalmente, los agentes vuelven a ganar la etapa, no sin antes eludir una de las trampas de los del TIO, eliminar a gran parte del pelotón y hacerle la pascua al director de la Vuelta.La siguiente etapa es una contrarreloj en la que vemos a Mortadelo montado en su bici… de espaldas. Esta escena, que apreciamos en la página 39, también recuerda, aunque someramente a la mostrada por Franquin en La máscara, la historieta de Spirou antes citada, con un Fantasio llevado por la inercia y conduciendo su bicicleta de espaldas. La gloriosa mente de Mortadelo, en busca de una rueda de repuesto, lo lleva a tomar una tapa de alcantarilla cuya ausencia provocará la caída de otros tantos corredores hasta llegar al punto en que la Vuelta solo consta de 17 participantes.

En la última etapa, los sobrevivientes acaban arrastrados por la corriente del Tajo, después de seguir al líder de la carrera, Mortadelo, que creyó leer “atajo” donde ponía “al Tajo”, en un gag más propio de Rompetechos. Tras eliminar, literalmente, a sus compañeros, Mortadelo y Filemón ganan, eufóricos, la Vuelta. No deja de ser curioso que Mortadelo figure el primero en el podio cuando es Filemón quien ha ganado más etapas. El tercer puesto se le adjudica al gato, por falta de ciclistas. Por último, Ibáñez pone colofón a la aventura haciendo que Mortadelo y Filemón lleven a la mismísima TIA un enorme caballo de Troya relleno de explosivos, obra de los hombres del TIO. La historia culmina con la sede de la TIA de nuevo destruida y un Súper vendado de la cabeza a los pies que persigue a unos agentes que, no contentos con lo pedaleado en este álbum, huyen en bicicleta. No es esta la primera vez que nuestros agentes llevan hasta su cuartel general algún objeto que contiene el explosivo que buscaban. Esto mismo ocurre, por ejemplo, en Lo que el viento se dejó (1981).


En líneas generales, como hemos dicho antes, se puede afirmar que este álbum está por encima de la media de los realizados a comienzos del nuevo milenio. El guion, a pesar de sus incoherencias (no parece que nadie más forme parte del equipo de la TIA), resulta, en conjunto, superior a lo que Ibáñez nos tenía acostumbrados desde finales de los 90. El lenguaje, aunque a ratos es soez, presenta la particularidad de reflejar los dialectos de distintas zonas de España. Así, se representa tópicamente el andaluz, así como el valenciano. Ya vimos que Ibáñez hace en La Vuelta un mínimo esbozo de representar lo más característico de cada una de las zonas por donde pasan sus agentes, lo cual nos remite al álbum de Astérix La vuelta a la Galia (1965), en el que Goscinny y Uderzo parodian el mítico Tour de Francia, y en el que se hace hincapié, de una forma más profunda, en las peculiaridades de cada una de las regiones visitadas por los protagonistas.

Desde el punto de vista gráfico, se trata de una aventura más trabajada, en la que abundan las viñetas multitudinarias, con gran cantidad de personajes, a lo que hay que añadir la dificultad de dibujar cientos de bicicletas. El mismo Ibáñez se ha lamentado en más de una entrevista de la pesadez que supusieron las ilustraciones de este álbum. Y es que nuestro autor no se limita a dibujar ciclistas de fondo, sino que, fiel a su idea del gag acumulativo, nos deleita con pequeños gags visuales que despiertan la sonrisa del lector y que rompen la monotonía. Así, en el pelotón podemos encontrar ciclistas hindúes, ancianos, vagabundos, un burro, a Superman, R2p2, ciclistas con ruedas cuadradas, etc.



Hasta qué punto los aficionados han sobrevalorado este álbum sólo por salirse un poco de los esquemas clásicos, sería difícil saberlo. Pero no cabe duda de que Ibáñez se esmeró más en la realización de esta aventura, siendo una de las más originales y recordadas de las últimas décadas. Como dato, hay que añadir las espectaculares tiradas de La Vuelta, con 30.000 ejemplares vendidos en 2 meses y con medio millón más distribuido gratuitamente por los periódicos del Grupo Z, convirtiéndose, de esta forma, en una de las aventuras de la pareja más difundidas. Dejamos para los sociólogos el hecho de que unos personajes que por aquel tiempo tenían más de 4 décadas, mantuvieran una popularidad que les permitiera ser elegidos mascotas oficiales de La Vuelta ciclista a España.


domingo, 8 de agosto de 2010

ACADEMIA DE LENGUAS ORIENTALES FRANCISCO IBÁÑEZ

A lo largo del tiempo, se han venido señalando las semejanzas entre la obra de Ibáñez y la de autores anteriores, de los cuales bebió para completar su formación como dibujante.


Del mismo modo, es imposible negar la enorme influencia que Ibáñez ha tenido y tiene para las nuevas generaciones de dibujantes, así como para no pocos de sus coetáneos. Así, igual que hemos destacado algunas viñetas anteriores que presentan parecidos con las que después realizó Ibáñez, parece justo reseñar aquellos casos en que sucede a la inversa.


Por esto, anotamos solo a modo de curiosidad un gag verbal que encontramos en el número 1730 de la revista El Jueves. Se trata de una viñeta de la sección ¡Anunciado en tv!, de Morán y Ágreda. Esta vez, se analiza la cultura oriental y hallamos la clásica transcripción cómica de un macarrónico japonés: "¡Pontapón nelku leteee!".





Curiosamente, ese chiste, sin ser de alta comedia precisamente, resultará familiar a los lectores de Mortadelo, pues encontramos una transcripción parecida en la aventura La ruta del yerbajo (1993): "Pontapone nelkulete".


Pudiera tratarse de casualidad, no lo niego. Pero igual que se cogen con alfileres los parecidos entre la obra de Ibáñez y la de autores anteriores, resulta lógico, al menos, constatar la presencia del mismo chiste en una historieta 17 años posterior a la de Francisco Ibáñez.


Por otra parte, no resulta raro que, en este país, cualquier persona aficionada al cómic (incluso profesionales como Morán y Ágreda) hayan leído en un momento dado de su vida a Mortadelo y Filemón.


Nosotros nos limitamos a constatar el parecido, y que cada quien saque sus propias conclusiones.


sábado, 24 de julio de 2010

HOTEL DORADO, LEÍDO Y APROBADO

Nuestros lectores veteranos recordarán que en el mes de julio del año pasado (consultar el archivo de la derecha), reseñamos una curiosa novela escrita por Alberto Gimeno: Hotel dorado, una revisión de 13, Rue del Percebe en la que se desarrollan tanto la historia como la personalidad de los inquilinos de la mítica comunidad de vecinos. Gracias a esa entrada, Gimeno tuvo la gentileza de ponerse en contacto con el blog y de concedernos una entrevista que fue publicada un mes después. Reproducimos una de las preguntas con su respuesta:


10.- ¿Ha recibido alguna opinión de Francisco Ibáñez o de Ediciones B acerca de Hotel Dorado?




A los pocos días de publicarse la novela, le envíe por correo un ejemplar a Francisco Ibáñez, dicho ejemplar iba acompañado de una carta en la que le explicaba las razones de mi novela y el agradecimiento por su creación en la que yo me inspiraba. No obtuve respuesta. Al parecer, descubrí después, la dirección que tomé de las páginas blancas de "google" no era la correcta. Hará cosa de dos semanas que, desde la propia editorial, se le envió otro ejemplar a una nueva dirección. Sigo todavía pendiente de su opinión que, por supuesto, me encantaría conocer y, llegado el caso, intercambiar pareceres sobre la misma.








Pues bien, ayer recibimos la noticia de que Ibáñez, finalmente, ha leído la obra de Gimeno y que le ha parecido realmente estupenda. Hay que recordar que esta vez no se trata de una adaptación tal cual por las que el dibujante reciba una remuneración, sino de partir de unos arquetipos básicos para desarrollar unas personalidades y una trama independientes del tebeo.




A pesar de que las malas lenguas afirman que a Ibáñez le parece genial toda adaptación de su obra siempre y cuando perciba por ello sus correspondientes royalties, el dibujante catalán muestra una vez más su buen humor, su sencillez y su amabilidad al permitir, incluso, que su opinión sobre Hotel dorado figure en la obra, como pueden observar en la foto que ilustra este tema, cedida también por el autor de la novela. Lo cual supone otro espaldarazo para la misma, ya consolidada por sus buenas ventas.




Hotel dorado, calificada de "imprescindible" para los admiradores de la peculiar comunidad de vecinos, ha sido para Ibáñez "¡Magnífica; una agradable sorpresa!", lo cual sin duda corrobora el buen hacer de Alberto Gimeno, pues ha logrado agradar al propio autor de los personajes.




No queremos concluir esta nota sin destacar la increíble vigencia que 13, Rue del Percebe sigue teniendo 50 años después de su primera publicación. Así, películas como La comunidad, de Álex de la Iglesia, series como Aquí no hay quien viva y derivados, y el reciente anuncio televisivo de La Casera, de Javier Fesser, con sus correspondientes ilustraciones que pueblan las paradas de autobús de diversas ciudades españolas, demuestran que Mortadelo y Filemón no son los únicos personajes de Ibáñez que siguen gozando del favor del público, ya que el autor catalán ha diseñado una abundante cantidad de criaturas que siguen formando parte de la vida cotidiana de millones de personas.




Y eso, en un medio como el tebeo, que va como va, es todo un logro.
Por mi parte, les dejo un saludo, amables lectores, y prometo revisar sus comentarios durante mis cortas vacaciones.
Nos vemos la semana que viene.

domingo, 16 de mayo de 2010

SAFARI DE INFLUENCIAS



A lo largo de estos años, en nuestro blog hemos subrayado en diversas ocasiones la innegable influencia de Ibáñez en algunos jóvenes dibujantes españoles actuales. Hoy vamos a ejemplificar esto a través de los testimonios autobiográficos de dos de los historietistas más reconocidos del panorama humorístico español: Mauro Entrialgo y Bernardo Vergara.

El primero, menciona en su historieta Gracias a la hepatitis (publicada en Los hijos de Pulgarcito) cómo cuando su hermana padecía esta enfermedad, recibió a modo de presente el álbum de Mortadelo y Filemón Safari callejero (1970) que leyó, según cuenta, en las escaleras de la puerta principal de su casa, bajo la luz de un farolillo verdoso.





Entrialgo recrea aquí esos mágicos momentos de infancia que los aficionados al cómic asociamos a un determinado álbum, del mismo modo que los melómanos relacionan sus etapas vitales con ciertas canciones. Y, aunque el autor afirma que fue el tomo de El malvado Vázquez, en el que el genial dibujante madrileño se presenta como antagonista del mismísimo Anacleto, el que "era ya la hostia", no cabe duda que esta historieta de Ibáñez está indisociablemente ligada a su temprana afición por el cómic, que desembocaría, como sabemos, en un exitoso futuro profesional.




Más rendido ante la obra de Ibáñez se muestra Vergara, quien en la historieta Regresión (un acercamiento a la Escuela Bruguera), publicada en el mismo libro que la de Entrialgo y reeditada recientemente en El mundo según Tolomeo, reconoce que fue Safari callejero (su primer álbum en tapa dura), regalo de su abuela, el que le detonó la chispa de dibujante que habría de florecer años después.


Vergara define que "el creador que llevaba dentro" fue despertado por "aquel humor gamberro, el movimiento desenfrenado y su riqueza coral", rasgos distintivos del humor de Ibáñez (sobre todo los dos primeros), que hacen que nuestro autor sea radicalmente distinto a sus múltiples y tan cacareados referentes.



En las ilustraciones, podemos ver cómo, además de la particular visión de la portada del legendario título que hace cada autor, el pequeño Vergara distribuye en cuadros sinópticos los modelos que habrían de conformar el imaginario de su historieta: "los buenos", "los malos" (distinción muy ambigua tratándose de Ibáñez) y "los animales", tipologías que, años después desarrolló con un estilo muy personal, pero cimentado en esta primera lección del maestro Ibáñez.



Se puede observar, por tanto, que al margen de que esté o no de moda reconocerlo, los primeros álbumes de Mortadelo y Filemón supusieron un salto cualitativo en lo que se refiere a la producción de historietas cómicas en España. Rasgos como el humor desmadrado, el movimiento continuo, la expresividad de los rostros, etc., han sido la fuente de la que han bebido generaciones posteriores de dibujantes, tanto aficionados como profesionales.





Por ello, podemos afirmar que, hoy por hoy, la influencia de Francisco Ibáñez en los dibujantes de tebeos en nuestro país es absolutamente incuestionable.

domingo, 27 de septiembre de 2009

FRANCISO UMBRAL HABLA SOBRE FRANCISCO IBÁÑEZ

Ahora que está de plena actualidad el artículo de Vicente Molina-Foix oponiéndose al Premio Nacional de la Historieta, queremos echar la vista atrás para recordar las palabras que un escritor mucho más prestigioso que él, Francisco Umbral, dedicó a Mortadelo y Filemón en su sección Los placeres y los días, publicada en El Mundo el 23 de marzo de 1999.


En su columna, Umbral carga las tintas en la politización de los cómics de Francisco Ibáñez durante esa década, un viraje que el literato considera más que positivo para la serie:




La decisión de Ibáñez -meterse en política- es una buena lección para todos los que quieren seguir con el artículo o el chiste costumbrista, gastronómico o regionalista.



Nuestro escritor afirma que nunca se identificó con el humor traumático (de golpes y mamporros) del que hizo gala el dibujante catalán, pero que siempre se sintió seducido por la realización gráfica del autor de Mortadelo:


El humor traumático nunca me ha divertido, ni siquiera en el cine mudo de los grandes, y no sé qué tiene que ver el humor con la rotura de un metatarso con osteoporosis posterior. Por eso no he sido lector de Mortadelo y Filemón, lo confieso, ni siquiera en la infancia o por ahí. Me gusta mucho la creación plástica de Mortadelo y siempre pensé que ese personaje debiera servir para algo más que para robar bocadillos o poner zancadillas.


Efectivamente, de sus palabras se deduce un cierto desconocimiento de la esencia de la serie de Ibáñez (lo de robar bocadillos es más propio-y tampoco- de Carpanta que de Mortadelo). Del mismo modo, parece que don Francisco Umbral también obvió que la inclusión de políticos en las aventuras de Mortadelo y Filemón no pasa de ser una mera anécdota para desencadenar los gags traumáticos (como él dice) de siempre:


Ibáñez, el famoso creador de Mortadelo y Filemón, ha decidido politizar sus cómics porque los golpes de andamio ya no hacen reír a nadie .


Una lectura mínimamente interesada en la obra de Ibáñez, incluso de su "etapa política", rebela que nuestro autor nunca ha renunciado a esos golpes de andamio que, en contra de lo que opina Umbral, sí siguen haciendo reír a millones de lectores en todo el mundo. Tal vez, por deformación profesional, el novelista y articulista quiso buscar en esta última etapa de Ibáñez una profundidad política de la que, no nos engañemos, carece la obra del padre de Mortadelo:


Ibáñez lo ha comprendido también y le ha metido en política, y más bien de izquierdas.Mortadelo tiene algo de funcionario regeneracionista y descontento, de hombre humillado y amordazado por su cuello duro de pasantillo, de intelectual descontento que cualquier día asesinará al jefe haciéndole tomarse toda la goma arábiga, por fascista.






Considerar los cómics de Mortadelo de izquierdas, o de derechas, o de lo que sea, resulta empobrecedor. Y más en esa etapa de la serie en que la furia de Ibáñez hacia la figura de Aznar todavía no se había desatado en todo su esplendor (furia, dicho sea de paso, más personal que ideológica). Con respecto a la consideración del personaje como un regeneracionista y como un intelectual, tampoco parece demasiado acertada. Tal vez Umbral quiso sublimar intelectualmente un gag tan mecánico como los repentinos arranques de insubordinación que todo personaje de Ibáñez ha tenido alguna vez para con sus jefes, lo cual es más una forma de resolver la historieta que una expresión de rebeldía política.




No es que sea la alternativa a Babelia o La Esfera, pero este Mortadelo politizado haría carrera como editorialista. Otros se explican peor y están en nómina de un periódico. Ya saben.


Más acertada es esta última afirmación, pues resulta innegable que, entre veras y burlas, los cómics de Mortadelo y Filemón han editorializado desde hace más de veinte años la vida de nuestro país. Esto es, podemos establecer una breve historia de nuestra política reciente gracias a las sarcásticas pinceladas que el maestro Ibáñez ha trazado en ese disparatado retablo de la realidad social que es su obra.



Es cierto que, si bien Francisco Umbral no ha realizado en su artículo el análisis más certero de la obra de Ibáñez, no deja de ser relevante que un escritor, pensador y articulista de su relevancia dedicara alguna mirada a la figura del máximo exponente del cómic español, de un fenómeno cultural, que, aunque pese a Molina-Foix, ha sabido calar entre el público lector a lo largo de cinco décadas de éxito ininterrumpido.




Aquí tienen el link con el artículo completo. Que lo disfruten:













domingo, 23 de agosto de 2009

LAS COLAS DE IBÁÑEZ (POR MAURO ENTRIALGO)

A lo largo de la historia de este blog hemos ido recopilando distintas menciones u homenajes que otros autores han hecho a la obra de Ibáñez en su propia producción. Hoy reproducimos parte de una tira doble de Mauro Entrialgo, recopilada en el magnífico Solo son tebeos, editado por Dolmen.



En esta ocasión, Entrialgo reflexiona no sin cierta sorna acerca de lo interminables que resultan las colas de Ibáñez. Así, un personaje le dice a otro que se pasará todo el día guardando la fila, mientras que su interlocutor asegura ir bien preparado con el termo y los bocadillos, lo que sea con tal de conseguir un dibujo del "gran genio". Los que hemos esperado en las colas de Ibáñez en diversas ocasiones, sabemos que no exagera y que hay que ir preparado para esperar en la fila. Así, no es raro ver incluso señoras mayores que se llevan sus sillitas plegables con tal de conseguir un autógrafo del maestro.

En segudo lugar, el autor ironiza acerca de la inmensa capacidad de producción de Ibáñez, que, a fuerza de dibujar, contribuirá a que cada uno de sus dibujos se desvalorice,al no ser considerado precisamente una rareza única.

No obstante, los aficionados a Ibáñez sabemos que lo verdaderamente importante es el valor sentimental que para nosotros tienen sus dedicatorias, así como los minutos inolvidables que compartimos con él en el momento de las firmas.

En todo caso, ojalá se cumpla la última imagen de todo el planeta inundado de Mortadelos. Queden estas viñetas como recuerdo de la mención de Mauro Entrialgo a nuestro autor favorito.

domingo, 16 de agosto de 2009

ENTREVISTA CON ALBERTO GIMENO. REVISANDO 13, RUE DEL PERCEBE



Alberto Gimeno nació en Valencia y es licenciado en Filología Hispánica. Entre sus escritos encontramos libros de poemas (Ascensión de la quimera), ensayos, críticas y traducciones. Ha destacado en los últimos años en el terreno de la novela, con la galardonada La Sagrada Familia, en colaboración con César Gavela, así como con Hotel Dorado, su última obra, con la que entra de lleno en el universo de Francisco Ibáñez, recreando su mítica 13, Rue del Percebe.

Hace unas semanas dedicamos un tema de nuestro blog a esta novela y, hecho inusitado entre los literatos, tuvimos el honor de que el mismo autor nos dedicara unas palabras. A raíz de ello, le solicitamos esta pequeña entrevista a la que, con total amabilidad, accedió el señor Gimeno. A través de la misma conoceremos algo más al autor, su obra, así como el proceso de gestación de la misma. Del mismo modo, y como corresponde a la temática del blog, sabremos algo más acerca de la relación que nuestro invitado mantiene con el universo de ficción de Francisco Ibáñez.
Esperamos que la información aquí presentada sea de interés tanto de los que ya han leído Hotel Dorado como de quienes, nos consta, van a hacerlo en breve.


1.- ¿De dónde surge la idea de Hotel Dorado?

Surge, inevitablemente, de la infancia. Fui un niño muy curioso y poco dado a contentarme con las respuestas de los mayores a mis preguntas. Desde la primera vez que las vi, me conmovieron las viñetas de 13, Rue del Percebe. Pese a hacerme reír, nunca las consideré cómicas, y, desde el primer momento, sentí la necesidad de preguntarme la razón del comportamiento de cada uno de los inquilinos de nuestra mítica calle. Especialmente difícil de comprender me resultaba el personaje del moroso, el motivo que le llevaba a estafar a cientos de comerciantes sin que se apreciara una mejora en su nivel de vida, con aquella buhardilla en perenne estado de miseria; tampoco entendía la razón de que un hombre viviera en una cloaca y menos aún la crueldad de doña Leonor (doña Font en mi novela) con sus huéspedes o la absoluta incapacidad del sastre para cortar una tela al gusto de sus clientes. Estas preguntas nunca se apagaron en mi memoria, hasta el punto de que decidí escribir una novela para darles respuesta y, de paso, arrastrar con ella toda la atmósfera de privación material y derrota de las ambiciones y esperanzas de los adultos que marcaron mi infancia.



2.- 13, Rue del Percebe ha servido de base para películas, series de tv y ahora este libro, ¿qué cree que tiene esta serie de cómic para inspirar a tantos creadores?

Tiene lo esencial para inspirar a cualquier creador: un espacio con un gran poder de atracción icónico; unos personajes extraordinariamente bien perfilados dentro de la viñeta que piden a gritos -al menos a mí- entrar en ellos y un ambiente general de inconformismo con la realidad opresiva de la época (yo empecé a leer los tebeos en los años sesenta, en pleno esplendor de la dictadura franquista) que incitaba a despertar la imaginación de sus lectores.



3.- ¿Cómo fue su relación infantil con este y otros cómics?

La pregunta, más o menos, ha quedado ya respondida con respecto a 13,Rue del Percebe. Me gustaban también todos los demás cómics o tebeos de Bruguera y esa gama variopinta de personajes inolvidables: Rigoberto Picaporte, Gordito Relleno, La terrible Fifí, Agamenón, las hermanas Gilda etc.. Parafraseando a Machado: "Mi infancia son recuerdos de un patio rodeado de tebeos". También me gustaba mucho un cómic hecho en Valencia, Pumby, más colorista que los de la factoría Bruguera, con unos dibujos muy estilizados y con una visión asimismo muy iconoclasta de la realidad. Es decir, que me atraían mucho más los cómics de humor que aquellos dedicados a generar los héroes infantiles de la época: "El Jabato", "El Capitán Trueno", "El Guerrero del Antifaz" o "Roberto Alcázar y Pedrín".




4.- ¿Hay alguno de los personajes del cómic o de la novela por el que sienta usted una debilidad especial?


De las viñetas del cómic, mis personajes favoritos eran Manolo el moroso (en mi novela, Matías), el veterinario y la pensión (a la que consideraba un personaje en sí misma, por encima de su patrona, doña Leonor). En la novela se advierten estas preferencias, aunque, dado el carácter de creación autónoma de la misma (es decir: yo parto de 13, Rue del Percebe para hacer una novela con vida propia, "esa vida, y esos "motivos de vida" que podrían tener los inquilinos del cómic una vez atravesada la fachada de la calle), algunos personajes que en el cómic me habían pasado más desapercibidos (como el sastre o la solterona de los animales) adquieren un protagonismo principal en la novela. No es ése el caso de la hermana mayor de los niños terribles del tercer piso, pues aunque pronto dejó de aparecer en el tebeo, a mí ya me cautivó desde niño y la convierto en personaje esencial de "Hotel Dorado", a este respecto debo decir que, para la mayoría de los lectores que me han hecho llegar su opinión (que son muchos), también esta jovencita ("Dora" en mi novela) es su personaje favorito. Obviamente a estos protagonistas destacados de la novela, debo añadir el de Walter, el ingenuo americano que huye de la sartén de la policía para caer en el fuego de los inquilinos de 13, Rue del Percebe. Este personaje puede despertar recelos en los puristas del cómic, pero era necesario -si no, evidentemente no lo hubiera creado- para que sirviera de nexo y catalizador entre los vecinos de la casa. No hay que olvidar que en el cómic, cada personaje vive aislado en su viñeta, sin relación con los demás habitantes del inmueble. En su crítica literaria del libro, usted dice que Walter "va dando tumbos por la casa, sin rumbo definido". Ello es así -y -debe ser así a mi entender- al principio de la novela, pues se trata de un fugitivo de la justicia, norteamericano, recién llegado a España y, por ende, atribulado y en constante situación de riesgo. Sin embargo, no tarda demasiadas páginas en hallar acomodo en la pensión y desde allí cumplir con su misión narrativa de nexo entre los diferentes moradores de la casa.

5.- En su novela ha dado alma a personajes muy queridos por el público desde hace cuatro décadas, ¿no cree que se trata de una empresa arriesgada?

Cada lector puede tener su propia imagen de estos inquilinos y no toleraría fácilmente un cambio de esquemas. Por supuesto que era -y soy- consciente de ese riesgo. Pero debo añadir que yo no escribo Hotel Dorado para estabular dentro de una novela los caracteres consabidos de los personajes originales de la 13 Rue del Percebe. Yo hago mi propia interpretación de la vida que "podrían llevar" esos personajes una vez articulados como seres novelescos. Cada lector del cómic original no tiene por qué enfrentar su concepción de los personajes a la mía. Yo les propongo una explicación, un desarrollo vital de esos personajes anclados tantos años a la desnudez de la fachada inmutable. Yo les ofrezco imaginación a partir de ellos. Mi imaginación. La particular visión de cada lector de los personajes originarios del cómic no tiene por qué cambiar una vez leída mi novela.




6.- En muchos sentidos, los inquilinos de su edificio novelado sirven de excusa para recrear los distintos tipos que habitan en la ciudad de Barcelona. Siendo usted valenciano, ¿qué lo vincula a dicha ciudad?


En efecto, en mi novela hay un sustrato sociológico de los primeros años sesenta del pasado siglo ampliamente desarrollado. En especial de esas capas de clase media-baja (o bajísima), cuya vida era una constante lucha por la supervivencia en claro contraste con la triunfal publicidad franquista de la época. Por ello sitúo la acción en la Barceloneta, barrio proletario por excelencia de una ciudad condal ya metida en ensoñaciones de vanguardia cultural y elitismo burgués (cuyo paroxismo se alcanzaría con aquel invento de la "gauche divine”) que no reflejaba la verdadera vida de los barceloneses. A este respecto, me gustaría añadir que "Hotel Dorado" (cuya presentación en Barcelona tuvo lugar -no por casualidad- en el Centre Cívic de la Barceloneta) ha tenido muy buena acogida entre los vecinos del antiguo barrio pesquero que, al parecer, han visto en mi novela una suerte de reivindicación de su histórico patrimonio urbano hoy situado en el punto de mira de los obsesos de la tabla rasa y el cemento. Mi vínculo con Barcelona tiene su origen en muchas fuentes: la "nova cançó" de la que fui adicto en mi juventud; su literatura tanto en catalán como en castellano (Victor Català, Narcís Oller, Mercè Rodoreda, Josep Maria de Sagarra, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Juan y Luis Goytisolo etc -por solo referirme a la narrativa-); su variedad arquitectónica y cultural; su capacidad para reinventarse a sí misma; su apasionante -tanto en lo político como en lo artístico- siglo XIX. A ello habría que añadir que una hermana mía vivió allí desde principio de los años 80 y, por medio de mis muy numerosos alojamientos en su casa, pude seguir a pie de campo la transformación portentosa de la ciudad hasta llegar a esa especie de "campo temático" para turistas en que se ha convertido ahora.

7.- Además del espacio, se recrea toda una época:en su novela se nombra a las hermanas Gilda, las mujeres acuden al cine a ver a Montgomery Clift y Paco Martínez Soria llena los teatros. ¿Tuvo que documentarse para trazar este retrato o solamente bastó con acudir al baúl de los recuerdos personales?

Soy un escritor muy metódico y puntilloso en cuestiones de estilo y ambientación histórica. Recurriendo sólo al baúl de los recuerdos era imposible reflejar una época ya muy lejana para mí y una ciudad en la que no viví aquellos remotos años. Necesité un año para aglutinar toda la documentación que requería Hotel Dorado. Leí todo tipo de libros y revistas evocadores de aquellos años y me pasé seis días en la hemeroteca de La Vanguardia haciendo acopio de toda suerte de información alusiva al tiempo en que trascurre mi novela. Tuve la suerte -narrativamente hablando- de que el tiempo de la novela coincidiera con la visita de Franco a Barcelona -para comprobar in situ la reconstrucción de las zonas devastadas por las riadas del año 62-, lo que me propició buena parte de la trama argumental. También efectué un exhaustivo estudio del lenguaje y de los giros idiomáticos de la época y, una vez obtenidos los datos, procuré "personalizar" esos usos idiomáticos en cada uno de los personajes de la novela. El moroso no habla como el sastre; la patrona tiene su propio arsenal de frases hirientes contra sus huéspedes; el veterinario se expresa con un refinamiento y solidez científica dignos del rango universitario que se le atribuye en la novela y don Hurón es un idiolecto en sí mismo.

8.- El título de la novela, Hotel Dorado, no alude directamente a la serie de cómic que lo inspiró, lo cual hubiera sido una garantía de comercialidad. ¿Por qué ese título y no otro alusivo al cómic original? ¿Cuestión de derechos de autor?

Tengo la costumbre de poner el título a mis novelas una vez finalizadas. Quien lea "Hotel Dorado", podrá advertir que es muy difícil encontrar otro título más adecuado para el libro. Así pues, Le puse este título y no otro más alusivo al cómic original al margen de cualquier intención de evitar un problema de derechos de autor. Problema o conflicto que nunca tuve presente, pues la jurisprudencia de la Comunidad Europea al respecto establece perfectamente la libertad de uso y límites de la parodia y mi novela es una parodia inversa de 13, Rue del Percebe. Quiero decir que lo habitual de las parodias es hacer caricatura de sus modelos originales y, en el caso de Hotel Dorado, se hace todo lo contrario: se lleva la caricatura implícita en los moradores de 13, Rue del Percebe a su contrapunto extremo de humanización como personajes de novela.

9.- Además de 13, Rue del Percebe, ¿hay alguna otra historieta de Ibáñez que recuerde con especial cariño?

Por supuesto, Ibáñez -junto a Vázquez- fueron, desde que comencé a leer tebeos, mis autores predilectos. De las historietas de Ibáñez, me gustaron -y me siguen gustando- los primeros años de Mortadelo y Filemón (últimamente veo la serie algo reiterativa y carente de la chispa inicial), Pepe Gotera y Otilio Chapuzas, el botones Sacarino y, por encima de todas -exceptuando, claro, 13, Rue del Percebe-: las historietas de Rompetechos. Personaje entrañable por su obstinación y perseverancia en el error al que le rindo un pequeño homenaje en "Hotel Dorado".

10.- ¿Ha recibido alguna opinión de Francisco Ibáñez o de Ediciones B acerca de Hotel Dorado?

A los pocos días de publicarse la novela, le envíe por correo un ejemplar a Francisco Ibáñez, dicho ejemplar iba acompañado de una carta en la que le explicaba las razones de mi novela y el agradecimiento por su creación en la que yo me inspiraba. No obtuve respuesta. Al parecer, descubrí después, la dirección que tomé de las páginas blancas de "google" no era la correcta. Hará cosa de dos semanas que, desde la propia editorial, se le envió otro ejemplar a una nueva dirección. Sigo todavía pendiente de su opinión que, por supuesto, me encantaría conocer y, llegado el caso, intercambiar pareceres sobre la misma.



11.- Por último, conviene recordar que Ibáñez ha sido criticado durante años por ser un dibujante muy "comercial". Ahora que Hotel Dorado está entre los diez libros más vendidos de El corte inglés de Valencia, ¿qué opina acerca del tópico que parece defender que la calidad de una obra de arte -historieta, novela o película- está reñida con la comercialidad?

Opino que es un tópico cada vez, por desgracia, más cargado de razón. Sólo hace falta echar un vistazo a los últimos éxitos editoriales de los últimos años. Cada vez es más determinante el montaje mediático y el asalto de las estanterias por los libros previamente concebidos -ya en su fase de gestación- como "fenómenos" (esta palabra, empleada por los propios promotores de ventas ya revela mucho) editoriales. No estoy queriendo decir que todo libro que tenga éxito de ventas en malo en sí mismo (hay sobrados ejemplos para desmentir esta tesis: "Soldados de Salamina", "El último encuentro", "Herida", la propia archivendidísima "Los hombres que no amaban a las mujeres", pero sí que la tendencia editorial de los grandes grupos (que copan las cadenas de distribución) es difundir novelas de inusitada despreocupación por el valor intrinsicamente literario de las mismas. El que "Hotel Dorado" haya estado -y esté actualmente- entre las listas de los libros más vendidos en El Corte Inglés de Valencia y de Castellón (me han llegado datos de que en los centros de Madrid y de Barcelona también la venta es notoria) es un hecho eventual y hasta paradójico, pues la novela no ha "merecido" hasta ahora reseña en ningún medio impreso, salvo el espacio que le dedicó en su dominical "Las Provincias" de Valencia. Por lo que se ve, el "boca a oreja" está funcionando con respecto a mi novela y, a tal respecto, quiero expresar mi gratitud a los lectores que están contribuyendo -decisivamente- a su difusión.


Deseamos que a nuestros lectores habituales les haya interesado esta entrevista, por la que damos gracias una vez más a Alberto Gimeno, y les recomendamos la lectura de Hotel Dorado, no solo como recreación de nuestra querida 13, Rue del Percebe, sino como producto literario autónomo digno de interés.