
domingo, 7 de julio de 2013
LAS ONOMATOPEYAS EJEMPLARES DE IBÁÑEZ

lunes, 23 de julio de 2012
LAS GAFAS DE MORTADELO
La promoción, anima a chicos y chicas a fardar con las gafas más "chulis" del momento delante de sus amigos y parientes. Destacable es la ilustración que Francisco Ibáñez realizó ex profeso para la ocasión, con un Mortadelo en su mítica vespa transportando toneladas de gafas. Todo ello aderezado con los consabidos detalles secundarios que siempre adornan las ilustraciones del autor.
Una prueba más del indudable gancho comercial que las criaturas de Ibáñez han tenido a lo largo de estas décadas, llegando a comercializar productos variopintos como estas lentes.
¿Alguno de los lectores recuerda haber visto tan singulares gafas a principios de los 90?
domingo, 15 de julio de 2012
MORTADELOY FILEMÓN EN ¡PARA TI, QUE ERES JOVEN!
domingo, 6 de mayo de 2012
¿QUIÉN HA DIBUJADO LOS SIGUIENTES PERSONAJES DE IBÁÑEZ?
¿Han adivinado ya quiénes se esconden tras estas viñetas? ¡Seguro que sí!
domingo, 18 de diciembre de 2011
LA FAMILIA REPOLLINO...Y EL HOLGAZÁN DE PEPÓN
domingo, 15 de mayo de 2011
6, RUE DE VIÑETA
domingo, 5 de septiembre de 2010
LA VUELTA (2000)

El álbum parte de una introducción en la que se hacen chistes sobre los diferentes tipos de ciclistas y en los que se juega con los tecnicismos de este deporte, al igual que se hizo con el fútbol en Mundial 98 (1997). Ibáñez se desenvuelve con soltura en este prólogo, sacando un enorme partido a cada gag. La llamada del Súper a los agentes, que no están precisamente trabajando, incluye algún burdo juego de palabras como el de “doblarse el pito”-haciendo referencia al dominó-, que aparece también en Parque de atracciones (2003).



Una vez mostrada su (im)pericia sobre dos ruedas, los agentes reciben la misión de impedir el boicot a la Vuelta ciclista a España que pretenden hacer los del TIO (Troyanos Invictus Orbi), la Secta del Caballo de Troya, que defiende la supremacía del caballo sobre cualquier miembro mecánico (las motivaciones de los villanos de Ibáñez siempre son curiosas).Al igual que otros grupos subversivos de Ibáñez, los del TIO tienen un grito de guerra: un relincho. Esto nos recuerda al “¡Que viva la Pepa!” de En marcha el Mundial 82 (1982) o el “¡A jorobar osamentas!” de Los verdes (1997).

En esta primera etapa, Mortadelo va demostrando su incompetencia, que llega a su punto cumbre cuando nuestros agentes tiran por un terraplén, desviándose de la ruta marcada, y acaban lanzando por los aires a buena parte del resto de ciclistas (pág. 16), en una escena basada a la que Franquin nos mostró en el álbum de Spirou, fechado en 1954, La máscara, concretamente en la página 16. Como se puede observar, aún en pleno año 2000 Ibáñez sigue teniendo como uno de sus principales referentes a André Franquin. No será el único ejemplo que encontraremos en esta historieta. Aun así, aunque sea con la ayuda de un cohete, Filemón consigue ganar la etapa.

Para hacer descansar al lector de tanta carrera ciclista, Ibáñez retrata a continuación la actividad relativa a la Vuelta ciclista más allá de la carrera: los talleres, las entrevistas, el refrigerio para deportistas y técnicos… En estos intervalos, los agentes aprovecharán para jorobar al director de la Vuelta como hicieron en su día con los entrenadores de fútbol, así como para intentar cazar a los saboteadores, no sin ocasionar algún que otro equívoco. Durante las cuatro páginas siguientes, volvemos a ver a nuestros héroes en la carretera, donde las peregrinas ideas de Mortadelo casi llevan a su jefe al cementerio y, curiosamente, vuelven a llevarlo al podio, no sin antes chocar con el citado director del evento.
En las páginas siguientes, nuestros hombres aprovechan su estancia en Albacete para intentar capturar a los saboteadores, pero, obviamente, solo consiguen que Filemón sea mordido por un caballo y agujereado por decenas de navajas típicas de la ciudad. Dado que en la siguiente etapa llegan a Valencia, no es de extrañar que Mortadelo siga diezmando el número de ciclistas mediante la explosión que ocasiona su disparo a un camión cargado de petados, cohetes, truenos, tracas, etc. Las cuatro páginas siguientes ceden protagonismo a los del TIO, que como ocurre cada vez que uno de los villanos pretende eliminar a Mortadelo y Filemón, fracasan. Destacan en este segmento los comentarios del caballo (tan cínico y resignado a su suerte como siempre en Ibáñez). Al final, el pobre bicho acaba huyendo de sus protectores (otra constante en el universo del autor) y Filemón vuelve a ganar la etapa gracias a la oportuna aparición de un rinoceronte.
El tema del dopaje aparece en las dos páginas siguientes de forma muy sutil, quizás porque al fin y al cabo Mortadelo y Filemón eran mascotas de la Vuelta ciclista y no convenía incidir en ese tema. Incluso en El dopaje…¡qué potaje! se libra de toda culpa a los ciclistas a la hora de abordarlo en el segmento final del álbum. Con la excusa de tener que orinar y gracias a la torpeza de Mortadelo, Filemón queda con sus “vergüenzas” al descubierto, de manera que aparece como un exhibicionista a los ojos de un recatado grupo de ancianas. Esta faceta de Filemón como “escandalizador de gente bien” la hemos visto en El inspector general (1990), El caso del señor Probeta (1991), Mundial 94 (1993) y se repetirá en Mortadelo de la Mancha (2004), ¡Y van 50 tacos! (2007) y El dos de mayo (2008), entre otros. Nótese que entre el grupo de “escandalizadas” siempre suele haber una viejecita a la que no le disgusta tanto el paisaje que tiene la ocasión de contemplar.
En las dos páginas siguientes, nuestros agentes continúan con su carrera y en ella observamos algunos recursos ingeniosos, como el uso de un cabritillo al que Mortadelo “explota” para que pedalee o la visita a Port Aventura (se da el nombre real del parque y no se utilizan eufemismos, como es el caso de Port Chifladura, en Parque de atracciones). Destaca la incursión en el conocido recinto temático, que da pie a buenos gags y a escenas demoledoras: como la de los ciclistas siendo arrollados por una atracción en una montaña rusa. Sobresale la página 37 por el nivel gráfico de la misma, pues se cuidan algo más los detalles, hay mayor variedad de planos y encuadres, así como una composición algo más original de la página. Súmenle a esto el impactante dinamismo de la quinta viñeta y comprenderán por qué decimos que se trata de una de las planchas más destacables del álbum. Finalmente, los agentes vuelven a ganar
la etapa, no sin antes eludir una de las trampas de los del TIO, eliminar a gran parte del pelotón y hacerle la pascua al director de la Vuelta.La siguiente etapa es una contrarreloj en la que vemos a Mortadelo montado en su bici… de espaldas. Esta escena, que apreciamos en la página 39, también recuerda, aunque someramente a la mostrada por Franquin en La máscara, la historieta de Spirou antes citada, con un Fantasio llevado por la inercia y conduciendo su bicicleta de espaldas. La gloriosa mente de Mortadelo, en busca de una rueda de repuesto, lo lleva a tomar una tapa de alcantarilla cuya ausencia provocará la caída de otros tantos corredores hasta llegar al punto en que la Vuelta solo consta de 17 participantes.
En la última etapa, los sobrevivientes acaban arrastrados por la corriente del Tajo, después de seguir al líder de la carrera, Mortadelo, que creyó leer “atajo” donde ponía “al Tajo”, en un gag más propio de Rompetechos. Tras eliminar, literalmente, a sus compañeros, Mortadelo y Filemón ganan, eufóricos, la Vuelta. No deja de ser curioso que Mortadelo figure el primero en el podio cuando es Filemón quien ha ganado más etapas. El tercer puesto se le adjudica al gato, por falta de ciclistas. Por último, Ibáñez pone colofón a la aventura haciendo que Mortadelo y Filemón lleven a la mismísima TIA un enorme caballo de Troya relleno de explosivos, obra de los hombres del TIO. La historia culmina con la sede de la TIA de nuevo destruida y un Súper vendado de la cabeza a los pies que persigue a unos agentes que, no contentos con lo pe
daleado en este álbum, huyen en bicicleta. No es esta la primera vez que nuestros agentes llevan hasta su cuartel general algún objeto que contiene el explosivo que buscaban. Esto mismo ocurre, por ejemplo, en Lo que el viento se dejó (1981).
Desde el punto de vista gráfico, se trata de una aventura más trabajada, en la que abundan las viñetas multitudinarias, con gran cantidad de personajes, a lo que hay que añadir la dificultad de dibujar cientos de bicicletas. El mismo Ibáñez se ha lamentado en más de una entrevista de la pesadez que supusieron las ilustraciones de este álbum. Y es que nuestro autor no se limita a dibujar ciclistas de fondo, sino que, fiel a su idea del gag acumulativo, nos deleita con pequeños gags visuales que despiertan la sonrisa del lector y que rompen la monotonía. Así, en el pelotón podemos encontrar ciclistas hindúes, ancianos, vagabundos, un burro, a Superman, R2p2, ciclistas con ruedas cuadradas, etc.

Hasta qué punto los aficionados han sobrevalorado este álbum sólo por salirse un poco de los esquemas clásicos, sería difícil saberlo. Pero no cabe duda de que Ibáñez se esmeró más en la realización de esta aventura, siendo una de las más originales y recordadas de las últimas décadas. Como dato, hay que añadir las espectaculares tiradas de La Vuelta, con 30.000 ejemplares vendidos en 2 meses y con medio millón más distribuido gratuitamente por los periódicos del Grupo Z, convirtiéndose, de esta forma, en una de las aventuras de la pareja más difundidas. Dejamos para los sociólogos el hecho de que unos personajes que por aquel tiempo tenían más de 4 décadas, mantuvieran una popularidad que les permitiera ser elegidos mascotas oficiales de La Vuelta ciclista a España.
domingo, 8 de agosto de 2010
ACADEMIA DE LENGUAS ORIENTALES FRANCISCO IBÁÑEZ

Curiosamente, ese chiste, sin ser de alta comedia precisamente, resultará familiar a los lectores de Mortadelo, pues encontramos una transcripción parecida en la aventura La ruta del yerbajo (1993): "Pontapone nelkulete".

Pudiera tratarse de casualidad, no lo niego. Pero igual que se cogen con alfileres los parecidos entre la obra de Ibáñez y la de autores anteriores, resulta lógico, al menos, constatar la presencia del mismo chiste en una historieta 17 años posterior a la de Francisco Ibáñez.
Por otra parte, no resulta raro que, en este país, cualquier persona aficionada al cómic (incluso profesionales como Morán y Ágreda) hayan leído en un momento dado de su vida a Mortadelo y Filemón.
Nosotros nos limitamos a constatar el parecido, y que cada quien saque sus propias conclusiones.
sábado, 24 de julio de 2010
HOTEL DORADO, LEÍDO Y APROBADO

domingo, 16 de mayo de 2010
SAFARI DE INFLUENCIAS



Más rendido ante la obra de Ibáñez se muestra Vergara, quien en la historieta Regresión (un acercamiento a la Escuela Bruguera), publicada en el mismo libro que la de Entrialgo y reeditada recientemente en El mundo según Tolomeo, reconoce que fue Safari callejero (su primer álbum en tapa dura), regalo de su abuela, el que le detonó la chispa de dibujante que habría de florecer años después.

Por ello, podemos afirmar que, hoy por hoy, la influencia de Francisco Ibáñez en los dibujantes de tebeos en nuestro país es absolutamente incuestionable.
domingo, 27 de septiembre de 2009
FRANCISO UMBRAL HABLA SOBRE FRANCISCO IBÁÑEZ
Ahora que está de plena actualidad el artículo de Vicente Molina-Foix oponiéndose al Premio Nacional de la Historieta, queremos echar la vista atrás para recordar las palabras que un escritor mucho más prestigioso que él, Francisco Umbral, dedicó a Mortadelo y Filemón en su sección Los placeres y los días, publicada en El Mundo el 23 de marzo de 1999.
domingo, 23 de agosto de 2009
LAS COLAS DE IBÁÑEZ (POR MAURO ENTRIALGO)


En segudo lugar, el autor ironiza acerca de la inmensa capacidad de producción de Ibáñez, que, a fuerza de dibujar, contribuirá a que cada uno de sus dibujos se desvalorice,al no ser considerado precisamente una rareza única.
No obstante, los aficionados a Ibáñez sabemos que lo verdaderamente importante es el valor sentimental que para nosotros tienen sus dedicatorias, así como los minutos inolvidables que compartimos con él en el momento de las firmas.
En todo caso, ojalá se cumpla la última imagen de todo el planeta inundado de Mortadelos. Queden estas viñetas como recuerdo de la mención de Mauro Entrialgo a nuestro autor favorito.
domingo, 16 de agosto de 2009
ENTREVISTA CON ALBERTO GIMENO. REVISANDO 13, RUE DEL PERCEBE

2.- 13, Rue del Percebe ha servido de base para películas, series de tv y ahora este libro, ¿qué cree que tiene esta serie de cómic para inspirar a tantos creadores?
Tiene lo esencial para inspirar a cualquier creador: un espacio con un gran poder de atracción icónico; unos personajes extraordinariamente bien perfilados dentro de la viñeta que piden a gritos -al menos a mí- entrar en ellos y un ambiente general de inconformismo con la realidad opresiva de la época (yo empecé a leer los tebeos en los años sesenta, en pleno esplendor de la dictadura franquista) que incitaba a despertar la imaginación de sus lectores.
3.- ¿Cómo fue su relación infantil con este y otros cómics?
La pregunta, más o menos, ha quedado ya respondida con respecto a 13,Rue del Percebe. Me gustaban también todos los demás cómics o tebeos de Bruguera y esa gama variopinta de personajes inolvidables: Rigoberto Picaporte, Gordito Relleno, La terrible Fifí, Agamenón, las hermanas Gilda etc.. Parafraseando a Machado: "Mi infancia son recuerdos de un patio rodeado de tebeos". También me gustaba mucho un cómic hecho en Valencia, Pumby, más colorista que los de la factoría Bruguera, con unos dibujos muy estilizados y con una visión asimismo muy iconoclasta de la realidad. Es decir, que me atraían mucho más los cómics de humor que aquellos dedicados a generar los héroes infantiles de la época: "El Jabato", "El Capitán Trueno", "El Guerrero del Antifaz" o "Roberto Alcázar y Pedrín".
5.- En su novela ha dado alma a personajes muy queridos por el público desde hace cuatro décadas, ¿no cree que se trata de una empresa arriesgada?
Cada lector puede tener su propia imagen de estos inquilinos y no toleraría fácilmente un cambio de esquemas. Por supuesto que era -y soy- consciente de ese riesgo. Pero debo añadir que yo no escribo Hotel Dorado para estabular dentro de una novela los caracteres consabidos de los personajes originales de la 13 Rue del Percebe. Yo hago mi propia interpretación de la vida que "podrían llevar" esos personajes una vez articulados como seres novelescos. Cada lector del cómic original no tiene por qué enfrentar su concepción de los personajes a la mía. Yo les propongo una explicación, un desarrollo vital de esos personajes anclados tantos años a la desnudez de la fachada inmutable. Yo les ofrezco imaginación a partir de ellos. Mi imaginación. La particular visión de cada lector de los personajes originarios del cómic no tiene por qué cambiar una vez leída mi novela.
s barceloneses. A este respecto, me gustaría añadir que "Hotel Dorado" (cuya presentación en Barcelona tuvo lugar -no por casualidad- en el Centre Cívic de la Barceloneta) ha tenido muy buena acogida entre los vecinos del antiguo barrio pesquero que, al parecer, han visto en mi novela una suerte de reivindicación de su histórico patrimonio urbano hoy situado en el punto de mira de los obsesos de la tabla rasa y el cemento. Mi vínculo con Barcelona tiene su origen en muchas fuentes: la "nova cançó" de la que fui adicto en mi juventud; su literatura tanto en catalán como en castellano (Victor Català, Narcís Oller, Mercè Rodoreda, Josep Maria de Sagarra, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Juan y Luis Goytisolo etc -por solo referirme a la narrativa-); su variedad arquitectónica y cultural; su capacidad para reinventarse a sí misma; su apasionante -tanto en lo político como en lo artístico- siglo XIX. A ello habría que añadir que una hermana mía vivió allí desde principio de los años 80 y, por medio de mis muy numerosos alojamientos en su casa, pude seguir a pie de campo la transformación portentosa de la ciudad hasta llegar a esa especie de "campo temático" para turistas en que se ha convertido ahora.7.- Además del espacio, se recrea toda una época:en su novela se nombra a las hermanas Gilda, las mujeres acuden al cine a ver a Montgomery Clift y Paco Martínez Soria llena los teatros. ¿Tuvo que documentarse para trazar este retrato o solamente bastó con acudir al baúl de los recuerdos personales?
Soy un escritor muy metódico y puntilloso en cuestiones de estilo y ambientación histórica. Recurriendo sólo al baúl de los recuerdos era imposible reflejar una época ya muy lejana para mí y una ciudad en la que no viví aquellos remotos años. Necesité un año para aglutinar toda la documentación que requería Hotel Dorado. Leí todo tipo de libros y revistas evocadores de aquellos años y me pasé seis días en la hemeroteca de La Vanguardia haciendo acopio de toda suerte de información alusiva al tiempo en que trascurre mi novela. Tuve la suerte -narrativamente hablando- de que el tiempo de la novela coincidiera con la visita de Franco a Barcelona -para comprobar in situ la reconstrucción de las zonas devastadas por las riadas del año 62-, lo que me propició buena parte de la trama argumental. También efectué un exhaustivo estudio del lenguaje y de los giros idiomáticos de la época y, una vez obtenidos los datos, procuré "personalizar" esos usos idiomáticos en cada uno de los personajes de la novela. El moroso no habla como el sastre; la patrona tiene su propio arsenal de frases hirientes contra sus huéspedes; el veterinario se expresa con un refinamiento y solidez científica dignos del rango universitario que se le atribuye en la novela y don Hurón es un idiolecto en sí mismo.
8.- El título de la novela, Hotel Dorado, no alude directamente a la serie de cómic que lo inspiró, lo cual hubiera sido una garantía de comercialidad. ¿Por qué ese título y no otro alusivo al cómic original? ¿Cuestión de derechos de autor?
Tengo la costumbre de poner el título a mis novelas una vez finalizadas. Quien lea "Hotel Dorado", podrá advertir que es muy difícil encontrar otro título más adecuado para el libro. Así pues, Le puse este título y no otro más alusivo al cómic original al margen de cualquier intención de evitar un problema de derechos de autor. Problema o conflicto que nunca tuve presente, pues la jurisprudencia de la Comunidad Europea al respecto establece perfectamente la libertad de uso y límites de la parodia y mi novela es una parodia inversa de 13, Rue del Percebe. Quiero decir que lo habitual de las parodias es hacer caricatura de sus modelos originales y, en el caso de Hotel Dorado, se hace todo lo contrario: se lleva la caricatura implícita en los moradores de 13, Rue del Percebe a su contrapunto extremo de humanización como personajes de novela.
9.- Además de 13, Rue del Percebe, ¿hay alguna otra historieta de Ibáñez que recuerde con especial cariño?
Por supuesto, Ibáñez -junto a Vázquez- fueron, desde que comencé a leer tebeos, mis autores predilectos. De las historietas de Ibáñez, me gustaron -y me siguen gustando- los primeros años de Mortadelo y Filemón (últimamente veo la serie algo reiterativa y carente de la chispa inicial), Pepe Gotera y Otilio Chapuzas, el botones Sacarino y, por encima de todas -exceptuando, claro, 13, Rue del Percebe-: las historietas de Rompetechos. Personaje entrañable por su obstinación y perseverancia en el error al que le rindo un pequeño homenaje en "Hotel Dorado".
10.- ¿Ha recibido alguna opinión de Francisco Ibáñez o de Ediciones B acerca de Hotel Dorado?
A los pocos días de publicarse la novela, le envíe por correo un ejemplar a Francisco Ibáñez, dicho ejemplar iba acompañado de una carta en la que le explicaba las razones de mi novela y el agradecimiento por su creación en la que yo me inspiraba. No obtuve respuesta. Al parecer, descubrí después, la dirección que tomé de las páginas blancas de "google" no era la correcta. Hará cosa de dos semanas que, desde la propia editorial, se le envió otro ejemplar a una nueva dirección. Sigo todavía pendiente de su opinión que, por supuesto, me encantaría conocer y, llegado el caso, intercambiar pareceres sobre la misma.
11.- Por último, conviene recordar que Ibáñez ha sido criticado durante años por ser un dibujante muy "comercial". Ahora que Hotel Dorado está entre los diez libros más vendidos de El corte inglés de Valencia, ¿qué opina acerca del tópico que parece defender que la calidad de una obra de arte -historieta, novela o película- está reñida con la comercialidad?
Opino que es un tópico cada vez, por desgracia, más cargado de razón. Sólo hace falta echar un vistazo a los últimos éxitos editoriales de los últimos años. Cada vez es más determinante el montaje mediático y el asalto de las estanterias por los libros previamente concebidos -ya en su fase de gestación- como "fenómenos" (esta palabra, empleada por los propios promotores de ventas ya revela mucho) editoriales. No estoy queriendo decir que todo libro que tenga éxito de ventas en malo en sí mismo (hay sobrados ejemplos para desmentir esta tesis: "Soldados de Salamina", "El último encuentro", "Herida", la propia archivendidísima "Los hombres que no amaban a las mujeres", pero sí que la tendencia editorial de los grandes grupos (que copan las cadenas de distribución) es difundir novelas de inusitada despreocupación por el valor intrinsicamente literario de las mismas. El que "Hotel Dorado" haya estado -y esté actualmente- entre las listas de los libros más vendidos en El Corte Inglés de Valencia y de Castellón (me han llegado datos de que en los centros de Madrid y de Barcelona también la venta es notoria) es un hecho eventual y hasta paradójico, pues la novela no ha "merecido" hasta ahora reseña en ningún medio impreso, salvo el espacio que le dedicó en su dominical "Las Provincias" de Valencia. Por lo que se ve, el "boca a oreja" está funcionando con respecto a mi novela y, a tal respecto, quiero expresar mi gratitud a los lectores que están contribuyendo -decisivamente- a su difusión.




















