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sábado, 11 de enero de 2014

LA ESPAÑA DE FRANCISCO IBÁÑEZ



         Como seguidor de Ibáñez, a veces he tenido que oír las quejas de algunos de sus detractores, que también los hay, oigan. Una de las que más recuerdo, y que no comparto en absoluto es aquella que me hicieron hace años, acusando al historietista de representar una España chapucera y cutre, en lugar de enaltecer las cualidades propias de los habitantes de la nación, como sucede a menudo en la ficción norteamericana comercial . Aseguraba mi interlocutor que con la crítica que de los españoles hacía Ibáñez nos daba mala prensa en el extranjero ese y , lo que es peor, minaba la autoestima nacional de sus lectores, al lanzar siempre una visión de lo patrio alejada de todo triunfalismo.

            Aunque, como digo, no comparto la visión de esta persona, a veces uno se pregunta si Ibáñez, con su obra, perpetúa la imagen de una España que no existe, la imagen de una España creada por los propios españoles, con ganas de cachondeo. Una España cutre y retrógrada, pero mítica al fin y al cabo, como míticos son los Estados Unidos de las películas de acción de Hollywood.

            Estando en estos y otros pensamientos, me asaltó la realidad en forma de noticias. Dos acontecimientos bastante comentados esta semana rehicieron poner los pies en la tierra y reflexionar. El primer titular era verdaderamente jugoso:

Varios huidos en una operación contra ETA por un error de comunicación del Ministerio de Interior.

Pues sí, una hora antes de que se produjera la detención de ocho personas, Interior filtró la información, lo que permitió que algunos huyeran, amén de formar un circo mediático si precedentes en una detención de este tipo. Sin duda, la España de pandereta. Un fallo de coordinación entre el Ministerio y los agentes hizo que se anunciara la redada, de manera que los periodistas tuvieran tiempo de ir al lugar de los hechos desde una hora antes, y los perseguidos pudieran escapar tranquilamente.

¿No les recuerda a nada?  A mí, personalmente, la anécdota me retrotrajo al final de Hay un traidor en la TIA (1983), con el Superintendente anunciando a bombo y platillo la próxima acción de la organización y preguntándose por qué últimamente el enemigo intercepta todos sus planes y se anticipa a sus movimientos. Pero ¿hay diferencia entre ambas situaciones? ¡Claro que la hay! Mientras que el Súper se limita a anticipar sus planes a través de la ventana, el Ministerio de Interior de nuestro país lo hace en un comunicado de prensa para los medios. ¡Nada menos!



La segunda noticia, menos popular, nos remite a otros personajes de Francisco Ibáñez. El titular sería el siguiente:

Polémica en Chile por la construcción de un puente al revés por parte de una empresa española.

Efectivamente, el Puente Cau Cau de la ciudad chilena de Valdivia ha sido mal construido por una empresa española, de manera que las dos partes que deben unirse (se trata de un puente levadizo) no coinciden. La foto que adjuntamos a continuación es real, no ha sido manipulada por nosotros.



Visto esto, cabe preguntarse si no habrán intervenido en la construcción un par de tipos que todos conocemos: Sí, hablamos de Pepe Gotera y Otilio. En exclusiva para Corra, jefe, corra, hemos captado una de las imágenes de la construcción del puente que mostramos a continuación:




Analizado lo anterior, tenemos que llegar a la triste conclusión de que la España que refleja, retrata y critica Francisco Ibáñez no es ficticia. Claro que hay buenos profesionales en nuestro país en los más diversos campos, pero no cabe duda de que la chapuza sigue siendo marca de la casa, y más lo es cuanto más subimos en los escalafones de responsabilidad. Si no lo creen, solo miren la actuación cotidiana de los hombres y mujeres que nos dirigen.

No creemos que Ibáñez esté perpetuando de forma perversa ciertos arquetipos con fines destructivos, la verdad. Antes bien, los refleja con extraordinaria lucidez y los critica sin piedad. Y no olviden que la crítica de lo que uno hace mal es el primer paso para poder mejorarlo. Para triunfalismo barato ya están los políticos y el anuncio de Campofrío.

viernes, 6 de diciembre de 2013

IBÁÑEZ, CON EL INSTITUTO CERVANTES

Recientemente, el Instituto Cervantes ha publicado el libro Las 500 dudas más frecuentes del español, editado por Espasa. En esta obra,  Florentino Paredes García, Salvaro Álvaro García y Luna Paredes Zurdo dan respuesta de forma clara y concisa a diversas dudas del hispano-parlante medio, plasmadas bajo la fórmula de pregunta- respuesta. Un libro muy aconsejable para todos los amantes de la Lengua española, de la que todos somos usuarios.

Pero, un momento, ¿qué ocurre? ¿Ahora Corra, jefe, corra se trata de un blog sobre Lengua? No, nada de eso. Esta introducción viene a colación porque...¡cuál no sería mi sorpresa hojeando la obra del Instituto Cervantes, cuando veo que en ella hay un guiño al gran Francisco Ibáñez!

Efectivamente, se produce en la página 438, concretamente en la cuestión nº 487: ¿Se debe poner Fdo. al final de una carta? Como es habitual en el tomo, los autores optan por ejemplificar sus respuestas, y he aquí la firma que han escogido para su ejemplo:



Sí señor, la firma con la que Francisco Ibáñez rubrica sus obras. Y el guiño no termina ahí. ¿Se han fijado en las iniciales que completan la firma? I. T. , clara alusión también al segundo apellido del maestro, mucho menos conocido: "Ibáñez Talavera".  

Sin duda, un detalle simpático el hecho de que en una obra tan prestigiosa como esta, con el sello del Instituto Cervantes, se haga esta alusión a Francisco Ibáñez. Los autores no han optado por incluir una firma ficticia, tal vez por el temor de que coincida con alguna ya existente de algún posible lector susceptible, así que han preferido usar la firma de uno de los artistas más queridos por el público en general, probablemente seguros de que, si la cosa llega a oídos de Ibáñez, antes se sentirá honrado que ofendido.

Quede este tema como testimonio de esta simpática alusión. Nosotros nos despedimos no sin antes observar: ¿se han fijado, lectores, que la firma de Ibáñez no está tal cual? Han hecho una ligera modificación en ella. ¿Saben cuál es?

Saludos.

jueves, 24 de octubre de 2013

HOMENAJES A MANOLO ESCOBAR EN MORTADELO Y FILEMÓN

Hoy nos hemos enterado de la triste noticia del fallecimiento de Manolo Escobar, el popular cantante almeriense, a los 82 años de edad. Consideramos innecesario detenernos en un icono cultural de la España más cañí, bien conocido por todos. En este post recogemos algunos de los momentos en los que se ha mencionado a este artista andaluz o a su obra en las viñetas de Mortadelo y Filemón.

Una de sus más recordadas apariciones se produjo en la historieta ¡A la caza del cuadro! (1971), con la mítica viñeta en la que Mortadelo le cambia el disco, literalmente, al monstruo de Frankestein, poniéndole el tema del momento: "Mi carro", éxito publicado en 1969 y que se convertirá en una de las tonadas más conocidas de la canción popular en España. La viñeta, con el monstruo cantando el hit de Escobar resulta hilarante por el carácter desmitificador del ente de terror que realiza Ibáñez, muy en su línea.


Sin embargo, parece que Ibáñez acabó un poco harto de este exitazo de Manolo Escobar, pues en la aventura En la Olimpiada (1972), rebautizada como Gatolandia 76, Mortadelo quiere aprovechar la prueba de lanzamiento de disco para librarse de esta obra de Manolo Escobar, que seguramente a estas alturas ya había saturado el mercado y los oídos de muchos.


En Los espantajomanes (1990), el Súper le pone la difícil tarea a nuestros agentes de distinguir entre el "Concierto en do mayor" de Stokovsky y "Mi carro", de Escobar. Como se puede ver, más de veinte años después de su lanzamiento, la composición cantada por Manolo Escobar no ha perdido vigencia.



 Esto se aprecia también en un álbum de la misma época, dibujado parcialmente por Juan Manuel Muñoz. Se trata de El inspector general (1990), donde vemos a un flamenco "typical Spanish" cantando nuevamente "Mi carro", justo antes de acabar siendo agredido por un carro. Evidentemente, no hace falta que especifiquemos de quién es la culpa del desaguisado.


Cuatro años más tarde, será el propio Mortadelo quien se disfrace de un trasunto de Manolo Escobar para cantar (otra vez) "Mi carro",provocando así la rabia más que justificada de su jefe Filemón, bastante dolorido en aquellos momentos. Se trata de Timazo al canto (1994).


Una de las menciones más recientes la encontramos en Su vida privada (1998), aventura en la que descubrimos los gustos melómanos de Filemón, quien acaba de adquirir esa joya que es "Mi carro", interpretado por el gran Caruso y la filarmónica de Viena.


Como se puede ver, las referencias en las viñetas de Ibáñez a Manolo Escobar han sido constantes a lo largo de los años, lo cual es un reflejo de la popularidad del cantante español, que ha superado barreras temporales, hasta el punto de que las referencias alusivas a su persona o a su obra pueden ser captadas por receptores de distintas generaciones y estratos culturales. Quede este post como recuerdo de los homenajes que Ibáñez ha dedicado al cantante y a su obra más popular, "Mi carro". Homenajes no exentos de cierta guasa, todo hay que decirlo. Pero si no fuera así, no estaríamos hablando de Ibáñez.

Apéndice

La mezcla de Mortadelo y Filemón con Manolo Escobar era algo inevitable, ya que ambos son fenómenos culturales de gran vigencia a lo largo de los años, de enorme calado social y, sin quererlo, iconos de la España más cañí,verbenera (en el mejor sentido del término) y bullanguera. Se ve que no somos los únicos que pensamos así, pues en las encarnaciones de Mortadelo y Filemón en los distintos medios, la obra de Manolo Escobar también ha estado muy presente.

Así, en la primera adaptación cinematográfica con personas reales de los personajes de Ibáñez, La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2003), encontramos "Mi carro" como una de las canciones que componen la variopinta e irregular banda sonora del film. Del mismo modo, en el fallido musical El Fantoche de la Opereta esta misma canción fue una de las seleccionadas para formar parte del repertorio de los agentes de la TIA.

Sirva este tema como cariñoso recuerdo a la memoria de Manolo Escobar. En paz descanse.

lunes, 23 de septiembre de 2013

DON PEDRITO, CENSURADO

       Don Pedrito fue una de las series "menores" de Ibáñez más longevas, ya que desde mediados de los sesenta hasta finales de la década, el autor realizó una página semanal de la serie para Tío Vivo (en ocasiones especiales, el número de páginas podía aumentar). El hecho de que todavía no se haya publicado un recopilatorio como Dios manda de la serie (y me dicen desde Ediciones B que no hay trazas de publicarlo), no puede impedir que la analicemos como una parte fundamental de una época trascendental de la trayectoria de Ibáñez. 

       Es por ello que los diferentes aspectos de la obra de nuestro dibujante que se estudian en sus series principales también atañen a las modestas peripecias de Don Pedrito. Por tanto, se puede afirmar que en las páginas del simpático cabezón también encontramos rastro de la temible censura de la época. Un ejemplo de ello lo tenemos en la historieta que sirvió como portada del número 202 de la citada revista Tío Vivo.

       En ella, Ibáñez plasma una sencilla anécdota en la que Don Pedrito trata te ayudar a su amigo Petronio a subir una caja de plomo a un quinto piso gracias a una polea. Por supuesto, y como no podía ser de otra forma, la ayuda del protagonista solo traerá quebraderos de cabeza a su compadre, que caerá desde las alturas sobre la caja, para posteriormente ser aplastado por ella. Sin embargo, algo raro observamos en la última viñeta, que mostramos a continuación.

                         
 
        Como los lectores observarán, esta viñeta final no está dibujada por Ibáñez, ya que luce un dibujo mucho más simple, carente de fuerza y expresividad, además de tener una pésima composición. Desconocemos quién fue el autor de esta viñeta, pero su estilo es mucho más simplista que el de nuestro autor, con reminiscencias de algunos clásicos de la editorial, como Conti.

         Dicho esto, cabe preguntarse el porqué de esta viñeta dibujada por un autor ajeno al titular. La respuesta es bien sencilla: la censura. No es la primera vez que la editorial "mete mano" a los finales de las historietas de los autores de la casa, especialmente cuando estos se consideran excesivamente violentos. No se sabe cuál era el final elegido por Ibáñez, pero no nos cabe duda de que nada tenía que ver con este almibarado, endulcorado y, por qué no decirlo, algo ñoño desenlace, en el que Don Pedrito tira de ingenio para ayudar a su paciente amigo a subir la caja. 
   
Conociendo a Ibáñez, la sucesión de golpes que ha padecido Petronio por culpa de Don Pedrito, llevaría al personaje secundario a querer vengarse del protagonista de la historieta, mediante la consabida persecución o quizás alguna suerte de tormento malayo. Sin embargo, en Bruguera debieron juzgar que el final era demasiado crudo para los jóvenes lectores, sobre todo teniendo en cuenta que además presidía la portada,  por lo que fue sustituido por un dibujante de la casa. A esto hay que sumarle que Don Pedrito empezó siendo una serie con raíces publicitarias, detalle que quizás influyó para que el tono habitual de incorrección política del autor se viera siempre refrenado al narrar las inocuas aventuras de este personaje bondadoso y bienintencionado, que como hemos mostrado en este mismo blog,  padeció la auto-censura del autor en otras ocasiones.

Les dejamos la página completa para que disfruten de una de las series menos conocidas de Francisco Ibáñez.

 

Un saludo a todos, amigos.

domingo, 1 de septiembre de 2013

300 ENTRADAS, 300

Sí, amigos, con esta, Corra, jefe, corra, llega a su entrada número 300. No ha sido fácil, se lo aseguro. Pero bueno, todavía seguimos estrujándonos el seso, a ver qué le podemos ofrecer acerca de sus personajes favoritos de Ibáñez.

Para conmemorar la efeméride, traemos la portada del número 300 de la revista Mortadelo. No crean que hay en ella nada especial alusivo a la tercera centena de números de la mítica cabecera, simplemente un chiste acerca de la "corriente" que pasa por el río.


Curiosamente, este chascarrillo lo ha repetido Ibáñez en una de las aventuras largas de la pareja, como demuestran las siguientes viñetas:


¿Recuerdan a qué historia larga de Mortadelo y Filemón nos referimos? Anímense a contestar.

Mientras tanto, damos las gracias desde aquí a todos cuantos han hecho posible que Corra, jefe, corra llegue a su entrada número 300: entrevistados, colaboradores, comentaristas y lectores anónimos...

A todos ellos, ¡Mil gracias!

viernes, 23 de agosto de 2013

MÁS MORTADELADAS GASTONIANAS

A nadie le ha de sorprender a estas alturas que se hable de las influencias de Franquin en la obra de Francisco Ibáñez. El tema ha sido suficientemente abordado en libros, artículos, páginas webs e incluso en este blog, con una serie de entradas al respecto.  Estas influencias son más que conocidas por los aficionados al mundo del cómic: van desde el diseño gráfico de El botones Sacarino hasta sus argumentos, pasando por varias historietas cortas de Mortadelo y Filemón de principios de los sesenta, sin olvidar la culminación de esta influencia en las primeras aventuras largas de los agentes de la TIA, como son El sulfato atómico (1969), Safari callejero (1970) o Valor...¡y al toro! (1970), así como en las primeras portadas de la revista Mortadelo. Conforme va avanzando la década de los 70 Ibáñez encuentra su propia voz y una fórmula humorística y estética que va haciendo innecesarias las referencias a otros autores, si bien aún podemos encontrar restos franquinianos en obras como La caja de diez cerrojos (1971), Operación bomba (1972), Los invasores (1974), etc., prácticamente irrelevantes.

Con esto no queremos decir que la huella de Franquin se borrara por completo en la producción de Ibáñez, pues en los albores del nuevo siglo encontramos anecdóticos parecidos con la obra del autor francés en álbumes tan destacados como Su vida privada (1998) y La vuelta (2000). Sin embargo, a lo largo de los años podemos encontrar pequeñas pinceladas, restos, huellas de Franquin que siguen apareciendo en las historietas de Francisco Ibáñez. Se trata de parecidos casi insignificantes, menores, pero que están ahí. Repasemos algunos de ellos.

Los seguidores de Gastón el Gafe recordarán que el personaje de Franquin, en su tira 687, filmó todas sus vacaciones con una taladradora...Algo similar a lo que le ocurrió a Mortadelo en una de sus misiones de espionaje en el álbum El atasco de influencias (1990).




Del mismo modo, en la viñeta final de la tira 747 del personaje extranjero, vemos cómo Gastón y su amigo Jules juegan al billar usando como tapete el suelo de la oficina. Exactamente lo mismo que hicieron Mortadelo y Filemón en La perra de las galaxias (1988).





En la historia 718 de Gastón, Buenavista y De Mesmaeker ven roto su contrato por culpa del artefacto volador del "chico para todo" de la oficina. En El 35 aniversario (1992) Sacarino, con su avioncito, arruina justamente los contratos que Mortadelo va a ofrecerle en nombre de su Agencia de Información.







La más reciente de estas influencias la encontramos en El coche eléctrico (2012), historieta en la que el coche de Mortadelo y Filemón se dedica a jorobar a un guardia urbano, tal y como Gastón importunó al pobre gendarme Longtarin con su vieja carcacha. La coincidencia no daría más de sí si no fuera por la viñeta en la que el coche de los agentes de la TIA alza la rueda para orinarse sobre el agente de la ley, tal y como ocurre en el sueño de Longtarin en la tira 842 de Gastón el Gafe, si bien en la historieta foránea se resuelve la situación con mayor sutileza.




Como se puede observar, se trata de coincidencias anecdóticas, irrelevantes, que no quitan ningún mérito a la capacidad creativa de Francisco Ibáñez,  y más teniendo en cuenta la ingente cantidad de páginas que constituye su producción. En muchos casos puede que no se trate más que de lugares comunes tratados a su manera y de forma independiente por dos autores humorísticos ante la necesidad de rellenar más y más planchas con situaciones cómicas. No obstante, dada la tradicional influencia de Franquin en Ibáñez, nos parece oportuno, por lo menos, señalar estas coincidencias entre los dos geniales historietistas.

martes, 30 de julio de 2013

A ROMPETECHOS YA LE OCURRIÓ

 En 1987 Ibáñez realiza El estropicio meteorológico, aventura de 44 páginas con la que continúa la nueva serie de historietas de su pareja estrella, aun cuando el pleito con Bruguera (ahora Ediciones B) no estuviera cerrado. Mucho se ha especulado acerca de la autoría de algunas de estas historias de 1987, con opiniones que van desde las que niegan la participación de Ibáñez hasta las que reivindican su omnipresencia en el periodo, pasando por aquellos que contemplan que el dibujante pudo intervenir en estas páginas, apoyado en un equipo de ayudantes.

El caso es que hay en durante este año, 1987, un cierto olor a "refrito" en las planchas de la recién retomada serie Mortadelo y Filemón. El estropicio meteorológico es un ejemplo de ello. La idea misma del álbum es ya un remake de la historieta corta El hombro del tiempo, con algún que otro gag tomado de otras historietas cortas. En esta ocasión nos vamos a centrar en el episodio sexto, en el que los agentes prueban la propiedad de "niebla intensa" del cacharro temporal del Bacterio. 



A partir de aquí, se desarrollan los gags relacionados con la escasa visión provocada por la niebla. Es por ello que Ibáñez recurre a varios autoplagios, concretamente sacados de la historieta corta de Rompetechos  Viaje en coche. En esta ocasión, la falta de agudez visual no se debe a la miopía del personaje principal, sino a las condiciones climáticas. Así, se suceden algunos gags idénticos en ambas historietas.



Por ejemplo, en la historia corta Rompetechos confunde el sombrero redondo de una señora con el semáforo en verde, chocando con un camión. Mortadelo hará lo mismo, esta vez con un farolillo de un restaurante chino. Más elaborado es el gag en el que Rompetechos confunde a un señor con el pavo navideño de un amigo, mientras que Mortadelo confunde a otro viandante con el pollo tomatero que le ha regalado su tío. La parte más brillante del chiste reside en el hecho de que la víctima de ambos gags acusa de caníbales a sus agresores justo cuando pasan por ahí dos personas de raza negra que, lógicamente, se sienten agredidas y se vengan del desgraciado transeúnte. En la versión de finales de los 80 se alude al tema del racismo, algo poco presente en la España de inicios de los 70, de la que data la historia de Rompetechos.



Por si fuera poco, el gag que remata el episodio de Mortadelo y Filemón, con el primero lanzando un ladrillo a un centinela de la guardia nacional, también está tomado de la historieta de Rompetechos, con una reproducción casi idéntica de la secuencia y (en menor medida) del diálogo.




Aunque en Ibáñez nunca han sido extrañas las " transfusiones del humor" del propio autor, el hecho de que se reproduzcan de manera encadenada estos gags de una historieta anterior (cosa que también ocurre en las aventuras de Chicha, Tato y Clodoveo de la época) nos lleva a dudar de que el guion corriera cien por cien a cargo de Ibáñez, existiendo la posibilidad de que el autor solo lo trazara de una forma muy general y que fuera concretado por un equipo de ayudantes.

Dejamos abierta la posibilidad para que opinen.
Saludos.

domingo, 9 de junio de 2013

EL MORTADELO DE CASANYES Y LA CENSURA...¿EN LOS OCHENTA?

 Estimados amigos, hoy vamos a hablar de un detalle anecdótico que aparece en la primera aventura larga de Mortadelo y Filemón realizada al margen de Ibáñez, se trata de la notable Las criaturas de cera vivientes, guionizada y dibujada por Ramón Mª Casanyes en 1982.

         Como se puede ver, esta historia se concibió y dibujó en plena democracia, con la censura ya supuestamente desaparecida. Sin embargo, hay algo que nos ha llamado la atención. Se trata de la viñeta 6 de la página 14. Aquí, Casanyes desarrolla un gag plenamente ibañezco: Mortadelo ha advertido la presencia del Monstruo del Lago Ness y va a comunicárselo a su jefe, pero el miedo paralizante hace que apenas pueda balbucear: "¡El mo...el mo...!" En lugar de "¡El monstruo!".

                 Filemón le contesta, como se ve en la ilustración: "¿Un mono? ¡Aquí no hay monos!", pero pronto el jefe pagará su ignorancia al comprobar que el temido monstruo está justo detrás de él. Hasta aquí, nada raro, si no fuera porque los gestos y movimientos de los personajes en la viñeta 6 no parecen corresponderse con el diálogo del bocadillo, bocadillo en el que, por cierto, sobra mucho espacio, como si el diálogo original que hubiera de haber sido insertado en él debiera ser otro.


                Si se fijan, Filemón saca un pañuelo y se lo ofrece a su subordinado. ¿Por qué saca Filemón un pañuelo para decir que no hay monos en ese lago? Aquí es cuando nuestra imaginación empieza a bullir y proponemos otra hipótesis. ¿No sería que en la versión original Filemón entendía algo parecido a "el moco" (en vez de "el mono") y por eso le ofrece un pañuelo al estupefacto Mortadelo? 


              Es cierto que no podemos demostrarlo, pero el gesto de Filemón sacando y ofreciendo su pañuelo nos hace pensar que tal vez el chiste original de Casanyes hacía mención al "moco" y no al "mono", pero fue en última instancia cambiado, no ya por una censura oficial, sino por la propia editorial, que tal vez lo juzgara de mal gusto de cara a los lectores más jóvenes. Esto es solo una hipótesis, pero no olviden que en los inicios de la democracia todavía había algunos titubeos acerca de lo que se podía o no se podía hacer, especialmente cuando el público receptor eran los más tiernos infantes.
   
            Sea como fuere, más que de censura podemos hablar de remilgos de la redacción de Bruguera, y en todo caso no se trató de un caso representativo. Un año después, Ibáñez publicaría la aventura larga Billy el "Horrendo" en la que por primera vez de forma oficial aparece la palabra "moco" en una historieta de Mortadelo y Filemón, concretamente en la viñeta 3 de la página 10, esta vez sin que hubiera ninguna modificación. No en vano había pasado un añito más de consolidación de la libertad de expresión esa...y el autor era el propio Ibáñez.

¿Qué opinan ustedes?

domingo, 28 de octubre de 2012

MORTADELO Y FILEMÓN VISITAN EL CEMENTERIO

Como otros años por estas fechas, conmemoramos la próxima celebración del Día de Difuntos, que será la semana próxima, con una entrada especial. En esta ocasión, haremos un repaso por las diferentes ocasiones en las que Mortadelo y Filemón, o algunos de sus compañeros, han visitado un lugar tan propio de estas fechas como son los cementerios.

Apostamos a que son capaces de decirnos a qué historietas corresponden las siguientes viñetas:



El antídoto. Acertado por Anónimo







La brigada bichera. Acertado por Anónimo.

Hay un traidor en la TIA. Acertado por Anónimo.

Va la TIA y se pone al día. Acertado por Anónimo.


El premio No-vel. Acertado por Olivo.

El rescate botarate. Acertado por Javi.

La crisis del golfo. Acertado por Anónimo

El SOE. Acertado por Raw.

Pesadillaaa...Acertado por Anónimo.


Su vida privada. Acertado por Javi.


La maldita maquinita. Acertado por Anónimo.

¡Llegó el euro! Acertado por Anónimo.

El señor de los ladrillos. Acertado por Bigotito.

Eurobasket 2007. Acertado por Anónimo.

El Kamikaze Regúlez. Acertado por Anónimo.


Marrullería en la alcaldía. Acertado por Pablo.

Maaastrich...¡Jesús! Acertado por Anónimo.


La máquina de copiar gente. Acertado por Bigotito.

El profeta Jeremías. Acertado por Javi.

¡Seguro que solo con verlas ya han adivinado varias! ¿A qué álbumes pertenecen?

¡Participen, participen!