domingo, 25 de abril de 2010

MORTADELO Y FILEMÓN, ESQUIROLES

Que los personajes de Ibáñez son unos miserables, no es una nueva noticia. Que no se casan con nadie, tampoco. Así, si estamos acostumbrados a que los personajes de una misma serie se hagan jugarretas unos a otros, no ha de extrañarnos que esta deslealtad fluctúe también entre las distintas cabeceras del maestro.


Una prueba de ello la tenemos en la recurrente presencia de Mortadelo y Filemón en otras series de Ibáñez actuando en contra de sus propios "hermanos de tinta", esto es, ejerciendo sin miramientos su rol de defensores de la ley y el orden (¡ejem!) por encima de los lazos "de sangre" que los atan con otros personajes de su mismo autor. Así, no ha sido raro encontrarlos en las historietas del Botones Sacarino. En ellas, dada su condición de "mercenarios" del cliente se observa cómo un mismo personaje (el "Dire") puede pasar de "cliente" a "delincuente" sin mayores miramientos:










Sin embargo, la mayoría de sus pesquisas, refiriéndonos a investigar a sus "hermanos", se dirigen hacia otra pareja, la conformada por Pepe Gotera y Otilio, pues llegó a ser recurrente durante los años sesenta que los agentes de información intentaran satisfacer las demandas de un cliente de los chapuzas, gravemente damnificado por los terribles operarios.
















Como se puede observar, hay una constante en este tipo de viñetas finales, que suelen componerse de un cliente maltrecho que enumera los daños causados por los obreros, un Filemón seguro de sí mismo que promete una pronta captura y un Mortadelo disfrazado de perro concentrado en su labor de rastreo (aunque, presumimos, con resultados desiguales). Mientras, un compungido Otilio pregunta a su patrón desde su escondite o en plena carrera si cree que los encontrarán sus perseguidores.
















Ciertamente, estos cameos son comprensibles si tenemos en cuenta que cada vez que en la principal serie de Ibáñez se necesita un cegato, se acude a Rompetechos; si lo que hace falta son un par de chapuceros, ahí están Pepe Gotera y Otilio; incluso Sacarino ha ejercido alguna vez de botones en las historietas de los agentes de la TIA. Por ello, no resulta extraño que cuando se necesite un par de operarios al servicio de la ley, Ibáñez recurriera a sus personajes- estrella.
Con Mortadelo y Filemón al mando de las investigaciones, sus prófugos hermanos pueden respirar tranquilos.

domingo, 18 de abril de 2010

MAESTROS DEL CÓMIC: MORTADELO Y FILEMÓN, AGENCIA DE INFORMACIÓN

Ediciones B ha lanzado en el mes de abril el primer tomo de una nueva colección: Maestros del cómic, que parece destinada a difundir las facetas menos conocidas de importantes autores de la casa. Como era previsible, el primer tomo de la colección ha correspondido al maestro Ibáñez, concretamente a la etapa primigenia de su serie estrella: Mortadelo y Filemón, agencia de información.

En realidad, esta colección parece uno de tantos intentos de recuperación de la Bruguera más clásica que se están llevando a cabo en los últimos años. Así, tenemos la colección Super Humor Clásicos (cuyo tercer volumen está dedicado a Ibáñez), así como la imprescindible reedición de las joyas del tebeo patrio realizada por RBA y que ahora se encarga de “regalar” el diario El Mundo (aunque centrándose en la producción de Ibáñez y Escobar, especialmente). Probablemente, el interés desde distintos foros y blogs de Internet se ha demostrado hacia estas obras, haya motivado esta nueva mirada hacia nuestro pasado historietil.

El volumen que nos ocupa se presenta en tapa dura, con fino lomo negro y una mezcla de elegancia y austeridad. En la portada, observamos a los agentes de información ataviados con su indumentaria primitiva. Una breve sinopsis acompañada de una viñeta adorna la contraportada.

El prólogo viene a cargo de Antonio Guiral, últimamente prologuista de cabecera de la editorial que soporta con estoicismo la pésima maquetación que la misma hace de sus textos. En este caso, Guiral combina el ensalzamiento de la obra de Ibáñez que esperan los editores con algunas verdades descarnadas, como la tosquedad del Ibáñez inicial y la innegable influencia de Franquin que se aprecia en algunas de las páginas seleccionadas.



En cuanto al contenido, resulta lamentable que no se haya incluido el número de la publicación en la que aparecieron por primera vez estas páginas, así como el año. Sin embargo, lo menos acertado resulta el desorden cronológico de las historietas, lo cual dificulta la observación rigurosa de la evolución del autor. En este sentido, destacamos los avances que, no obstante, se observan entre la tosquedad inicial a la que se refería Guiral y el estilo más cuidado, pulido y limpio (franquiniano, por supuesto) de mediados de los sesenta, en el que el trazo se vuelve más ágil y elegante y en el que se observa una mayor riqueza de perspectivas o encuadres.

Resulta difícil decir si la compra de este volumen es recomendable o no. Por supuesto, para muchos lectores supondrá una novedad ver la primera etapa de este clásico del cómic español, pues su interés histórico es indudable. No obstante, es más que probable que los auténticos aficionados y seguidores de la obra de Ibáñez, apenas encuentren una decena de historietas que no tuvieran previamente, pues algunas de estas historietas cortas aparecieron en el volumen 269 de la Colección Olé de Bruguera, “Solo se nace una vez”, dedicado al 25 aniversario de los personajes. Historietas análogas aparecen en el ya citado El F.Ibáñez más clásico y en el Super Humor 29, dedicado al 40 cumpleaños de la serie. En resumidas cuentas, y aún a riesgo de resultar perogrullescos, el volumen les aportará más o menos novedades en función del material previo que ustedes tengan.

Eso sí, si andan escasos de Mortadelos prehistóricos, no duden en adquirirlo.

domingo, 11 de abril de 2010

MORTADELO Y FILEMÓN: REPETICIÓN

Hace poco, leyendo la aventura ¡A la caza del Chotta!, historieta apócrifa de 44 páginas, dibujada por Juan Manuel Muñoz, observé una viñeta que me resultaba harto familiar:





Cuál no sería mi sorpresa al encontrarla nuevamente en la aventura larga apócrifa, de autor desconocido, Un crecepelo infalible, realizada, al igual que la anterior en los años 80, por parte de una editorial que mantuvo los derechos de los personajes al margen de la opinión del autor:








Ya Mortadelón en su magnífico blog nos habló de la "calcadora" que utilizaban los dibujantes de Bruguera para intentar reproducir los movimientos y gestos de los personajes de Ibáñez en las historietas no realizadas por él. Tras mucho barruntar, recordé la viñeta original del maestro de la que partieron estas dos copias:

Como se puede observar, dicha viñeta pertenece al álbum de Ibáñez...¿Podrían decírmelo ustedes, queridos lectores?


domingo, 4 de abril de 2010

LA PRENSA CARDIOVASCULAR (1995)

El álbum La prensa cardiovascular fue realizado en 1995, época en la que despuntó televisivamente el magazine de Tele 5 ¡Qué me dices!, que dio un auge inusitado a la prensa rosa, proponiendo un tratamiento desenfadado de las noticias del corazón y un trato irónico y descarado a los famosos que las protagonizaban. Este programa fue simplemente uno de los muchos que surgieron en España a mediados de los 90 y que sentaron las bases de un modelo televisivo que sigue, desgraciadamente, vigente hasta nuestros días, vulgarizándose cada vez más, si cabe.

Ibáñez, con notable agudeza, supo ver las perspectivas cómicas que la deformación periodística podía propiciar y elaboró este álbum que satiriza los desmanes de la prensa sensacionalista. La historia arranca con una introducción en la que se habla del origen del amor, proporcionando dos visiones: la mitológica, con una desternillante caracterización de Cupido (en la que se explica el porqué de su venda, sus alas y sus flechas); y la científica, partiendo de las relaciones entre amebas (esta clase de seres volverán a aparecer en la introducción de Nuestro antepasado, el mico -2009), que dará lugar a una teoría de la evolución muy particular.


Las alusiones a personajes históricos como Cleopatra o Romeo y Julieta recuerdan a la historieta corta de 1990 La cosa va de ligar. Aparecen también en este recorrido Hamlet (ya retratado en La Historia esa vista por Hollywood), sacándole partido a su relación con “Ofelia”, y el príncipe Carlos de Inglaterra, al que ya vimos en El pinchazo telefónico (1994), ahora haciendo referencia a su romance con la Ferguson, alusión que no sabemos si se trata de un gag o de un simple error de Ibáñez. También destaca la alusión a múltiples políticos del momento (rasgo típico de la época): González, Aznar, Clinton, Arafat, etc. Tampoco falta una jocosa referencia a la supuesta homosexualidad de Mortadelo y Filemón a la que algunos, según Ibáñez, aludieron en su día. Los personajes responden a esta insinuación rebelándose contra su autor, saliendo incluso de la viñeta. Las agresiones de los personajes al creador ya se dieron en álbumes anteriores como Animalada (1994).

Estructuralmente, el álbum consta de seis episodios (ocho páginas los cuatro primeros y seis cada uno de los últimos) y el dibujo presenta las características propias de la época, es decir, se ve la mano de Ibáñez pero el entintado no siempre es acertado. En el primer capítulo, el Súper decide encomendar a nuestros agentes la misión de atrapar a los paparazzi que aprovechan fotografías para descontextualizarlas, ya que él mismo se ve afectado por esta prensa sensacionalista. Algo parecido le ocurrió también en El candidato, de 1989 (historieta comentada previamente en este blog, véanse los archivos de marzo de 2008), pero nada comparado con el maltrato de los medios que sufrirá el pobre Vicente en Impeachment! (1999). También en La prensa cardiovascular se presentará al Súper como un acosador de Ofelia, además de zoófilo, por no hablar de su “atrevimiento” con la esposa del Director general. No hace falta decir que la actuación de Mortadelo y Filemón solo complicará las cosas.


En el siguiente capítulo, la víctima de este tipo de prensa será el Ministro de ética y decoro (un cargo que recuerda a otros momentos de nuestra historia reciente). En la entradilla del episodio vemos los tejemanejes de los sensacionalistas preparando su farsa. Para proteger al Ministro, Mortadelo y Filemón recurren a una serie de gadgets (¿serán inventos del Bacterio?) que se anulan unos a otros, provocando en su protegido o bien lesiones físicas o bien titulares aún más bochornosos, si cabe. El clímax del episodio llega con la presentación del Ministro luciendo ropa femenina ante una pasarela llena de fotógrafos (reminiscencias del clímax de Contra el gang del Chicharrón- 1969), en una viñeta (la cuarta de la página 16) verdaderamente cómica.






El tercer protegido de nuestros agentes será el banquero Calderíllez, clara caricatura de Mario Conde, personaje que apareció previamente en El Quinto Centenario (era el Conde del Baquetazo), de 1992 y que volveremos a ver en El jurado popular (1995) y La rehabilitación esa (2000). La entradilla del capítulo, en la que los protagonistas beben un crecepelo del Bacterio que hace que les salgan en la cabeza productos de huerta nos remite a álbumes como La elasticina (1980) y a la ilustración de Ibáñez en la que se autocaricaturiza junto a todos sus personajes para el 25º aniversario de la serie. Volviendo al episodio, resaltamos el hecho de que la mala coordinación entre los agentes hace que uno anule los intentos de protección del otro en todo momento. La sucesión de gags basados en la ineficacia de la protección culmina con el dúo, su protegido y el mismo Súper, achicharrados por la torpeza de Mortadelo. Destaca en esta parte el hecho de que Filemón rescate un invento del Bacterio usado en Los inventos del profesor Bacterio (1972): los zapatos anti-gravedad.



En el cuarto episodio, la prensa rosa la emprende contra la Marquesa de la Potranca, una gran señora a lo Deliranta Rococó, de Martz-Schmidt. Tras una introducción en la que vemos a un Súper más paranoico que nunca, pues piensa que sus agentes están conspirando contra él, Mortadelo y Filemón son enviados a una recepción de la Marquesa, dando pie a gags similares a los que vimos en álbumes como Contra el gang del Chicharrón, El elixir de la vida (1973), Los secuestradores (1976), La gallina de los huevos de oro (1976), Los gamberros (1978), La elasticina, El bacilón (1984), Esos kilitos malditos (1997), etc. Las instrucciones de comportamiento que da Filemón a su subordinado resultan graciosas (algunas de ellas, muy parecidas a las de álbumes anteriores, como la de besar la mano, que ya vimos en El elixir de la vida). Resulta especialmente divertido el momento en que Mortadelo se sienta a comer en el suelo, como en el campo, ante las miradas desdeñosas de los aristócratas. A pesar de que los agentes apenas tienen contacto con la dueña de la casa, su actuación solo ayudará a que su imagen de tirana, creada por los medios, se refuerce aún más.







El siguiente episodio muestra a Filemón como víctima de la prensa rosa, lo cual choca con los altos cargos que antes la han padecido (ministros, marquesas, banqueros, etc.). En esta ocasión, Filemón es presentado como homosexual por los paparazzi, en una época en la que lo de “salir del armario” no estaba tan de moda. Esto provoca la rechifla del resto del personal acerca de la sexualidad de Filemón, como ya ocurrió en Los bomberos (1978) y El disfraz, cosa falaz (1995). Esta rechifla implica también a Mortadelo, pues aparece presentado como el consorte de su jefe y desata las burlas del Súper, la Ofelia e incluso las reticencias de un Bacterio más serio pero al tanto de las alusiones vertidas sobre Filemón. La actuación del profesor con sus inventos no solucionará para nada los problemas del crispado Filemón, que acabará perdiendo los nervios tras ser acusado, incluso, de zoófilo.


Y si antes le tocó a Filemón, en el capítulo final es el turno de Mortadelo, caracterizado por la prensa como un crápula secuestrador de doncellas. Para acabar de una vez por todas con el asunto, el agente recurre a un perro, Lagartijo, que seguirá la estela de perros incompetentes (heredados de los que ya usara el Anacleto de Vázquez) como los de Contrabando (1978) o Rapto tremendo (2003). Su entrenamiento para atacar a los tipos con cámara de fotos recuerda al que sufrió otro chucho similar en Chapeau, el “Esmirriau” (1971), esta vez contra los sombreros. Una serie de gags enfocados en este sentido y que desentonan con la tónica general del álbum acaban con la captura de Radovan Karadzic, exlíder yugoslavo acusado de genocidio, que pretendía lucrarse con estas fotografías para comprar armamento y organizar guerras. Estamos ante la típica conclusión con villano que resulta ser conocido. Una vez encerrado (no sabemos si los colaboradores que aparecen a lo largo del álbum también fueron capturados), la historia culmina con un gag bastante simplón en el que los agentes mandan al espacio exterior a Ofelia de una patada.


En líneas generales, y sin ser una obra maestra, podemos decir que estamos ante un álbum divertido, con momentos hilarantes motivados por los equívocos de las fotografías y por las rechiflas hacia Filemón en el penúltimo episodio. Desde el punto de vista gráfico, además de las características ya comentadas, destaca la inverosimilitud de las fotografías (que aparecen en gris en el periódico), pues nunca podrían salir como las vemos en la prensa desde la perspectiva en que fueron tomadas. Tampoco resulta muy creíble la ubicuidad del equipo de malhechores, capaces de tomar fotos a diestro y siniestro sin que nadie se percate de ello. Gráficamente, resaltamos también el uso del color para generar gags, como el momento en que Fabulando aparece blanco del todo, pues ha desteñido (estos gags eran impensables en la antigua Bruguera, dada la arbitrariedad de los coloristas).



Hay que destacar desde el punto de vista argumental la mordaz crítica que Ibáñez hace de la prensa del corazón, que aparece retratada como manipuladora y sensacionalista, capaz de descontextualizar y de destrozar vidas ajenas con tal de vender más. Aunque no se dan nombres concretos, aparece la revista Hello en varias ocasiones (parodia de Hola), e Ibáñez utiliza expresiones como “aves de rapiña” y “sicarios” para referirse a cierto tipo de periodistas. Sin duda, una visión crítica que parece adecuado retomar hoy día, dados los altos índices de audiencia que suelen tener los programas llamados “del corazón”.

domingo, 28 de marzo de 2010

HISTORIAS BÍBLICAS DE IBÁÑEZ

Por fin llegó la Semana Santa, por lo que hemos querido hacer hoy una recopilación de los distintos pasajes bíblicos que, directa o indirectamente, han aparecido en la obra de Francisco Ibáñez a lo largo de los años. Como no podía ser de otra manera, y por aquello de la cronología esa, nos remontaremos al Génesis, concretamente al momento de la Creación, que nuestro autor nos explica en La gripe U (2009), donde aprendemos que todo lo existente provino de un estornudo del Altísimo.






Después de poblar el universo entero, el Señor creó en un pis pas al hombre...y a su mujer, claro, como vemos en el álbum Nuestro antepasado, el mico (2009).






Y después de todo este caos creativo vino la tentación, esto es, el bocadito a la manzana de marras que Eva le aconsejó a Adán. La primera toma de contacto con el tema la tenemos en la historieta corta de principios de 1984 dedicada a José Escobar, Historia corta y discreta del genio de la historieta.






Mucho menos atractiva es la Eva que vuelve a tentar a Adán al comienzo del álbum Parque de atracciones (2003).




Y claro, como después del pecado viene el castigo, nos encontramos también con el momento de la expulsión del Paraíso. El primer destierro es poco sutil, pues la salida de nuestros primeros padres no se puede catalogar precisamente de épica, en Mundial 94 (1993).







En Parque de atracciones Adán y Eva son expulsados por el mismísmo Dios, que hace gala de una actitud bastante autoritaria.





En La gripe U volvemos a encontar una nueva versión del conocido pasaje del Génesis y se explica el verdadero motivo de la expulsión.







Anteriormente, Ibáñez ya había recurrido a este episodio bíblico en la historieta larga de Chicha, Tato y Clodoveo Viajar es un placer (1989), en un primer episodio probablemente realizado por Juan Manuel Muñoz.






Otro personaje fundamental, esta vez del Éxodo es Moisés, a quien Dios grabó las Tablas de la Ley en piedra, como se observa en Mortadelo de la Mancha (2004).





Por no hablar del Arca de Noé, que no solo dio nombre a una agencia de contratación de animales en los inicios de la carrera artística de Ibáñez, sino que fue el título de uno de los álbumes de Chicha, Tato y Clodoveo (1987). En él, presenciamos el impagable cameo de Ibáñez y su eterno compañero y amigo Raf.







En la aventura corta El árbol genealógico (Bruguelandia, nº 9), descubrimos atónitos que fue un antepasado de Mortadelo, y no José, el que intentó solucionar el problema de las vacas flacas ante el Faraón de turno.




Tampoco faltan en la obra de Ibáñez personajes del Antiguo Testamento como Sansón y Dalila, quienes, además de aparecer en un episodio de La historia esa vista por Hollywood (1957), también se muestran en el álbum La prensa cardiovascular (1995).





También en La historia esa vista por Hollywood encontramos al proverbial personaje de Matusalén, conocido por su longevidad. Aunque si de longevos hablamos, el que se lleva la palma es El profeta Jeremías, co-protagonista con la pareja de agentes del álbum homónimo de 1989, realizado en su mayor parte por Juan Manuel Muñoz y otros dibujantes que desconocemos.

















En lo que se refiere al Nuevo Testamento, encontramos episodios relativos a la vida de Jesús, como la alusión a San José en Atenas 2004 (2004).






Paralelamente a este pasaje, está el relativo a la matanza de los inocentes a manos del cruel Herodes, a la que se hace referencia en la también apócrifa Los sobrinetes, de 1988 (probable obra de Muñoz).











Pasajes tan conocidos de la vida de Cristo como la resurrección de Lázaro o la expulsión de los mercaderes del templo quedan retratados, respectivamente, en aventuras como Los que volvieron de allá (1987) y Mundial 94 .











Curiosamente, en el juico a Jesús, encontramos a un personaje seudo-histórico que nos recuerda a alguien: Filemoncio Pilatos, en El árbol genealógico.












En esta misma historieta corta encontramos la famosa viñeta en que Mortadelo se encuentra en la cárcel con Jesús, quien también cumple condena en tiempos de Pilatos, un chiste algo atrevido para la época, pues no todos los creyentes verían con buenos ojos una referencia a la Pasión de Cristo en un cómic de humor.





Y hasta aquí nuestro recorrido por el Ibáñez más bíblico. Solo nos queda desear a nuestros lectores unas estupendas vacaciones de Semana Santa.




















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































domingo, 21 de marzo de 2010

EL IBÁÑEZ MÁS JOVEN

¿Lo conocen? Sí, sí, es el maestro Francisco Ibáñez cuando tan solo contaba con 7 años de edad, en las Escuelas Guimerá de Barcelona.

Como pueden comprobar, el niño que aficionará a la lectura a varios millones de españoles está, no por casualidad, con un libro en las manos y con pelo en la cabeza. Pelo rizado, aunque no tanto como en la autocaricatura que se hizo en El 35 Aniversario (1992). Sí son fácilmente reconocibles esos ojillos pequeños (¿serían ya miopes por aquella época?) que habrían de captar todo lo que había a su alrededor para deformarlo cómicamente no tantos años después.

Esta foto, tal vez la más antigua que poseemos del maestro, se la debemos a Fernando Javier de la Cruz Pérez, experto conocedor de la obra de Ibáñez a quien agradecemos la gentileza y de quien hablaremos dentro de algunas semanas.

domingo, 14 de marzo de 2010

ENTREVISTA A PEPE VIYUELA

Licenciado en Filosofía, escritor, actor... Pepe Viyuela es una de las figuras más destacadas del panorama actoral español. Su versatilidad le ha permitido tocar distintos medios y géneros, desde sus inolvidables actuaciones "mudas" con las que muchos empezamos a conocerlo en televisión hasta encarnar a uno de los protagonistas de una de las series más vistas de la historia de nuestro tubo catódico, Aída. En teatro, triunfa ahora con su excelente interpretación de Rodolfo en la obra de Azcona El pisito, donde está arropado por Asunción Balaguer y Teté Delgado, con las que trabaja en esta deliciosa comedia negra que, les podemos asegurar, hace las delicias del público.


En cine ha participado en una de las películas más taquilleras de nuestro país, y eso es precisamente lo que lo ha traído a este nuestro blog. Su interpretación de Filemón en La gran aventura de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser) y Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la tierra (Miguel Bardem) ha hecho que entre por derecho pleno dentro del universo de Francisco Ibáñez.


Amablemente, don Pepe Viyuela accedió a contestar algunas preguntas en exclusiva para Corra, jefe, corra, que les presentamos a continuación:

1.- Antes de imaginar que alguna vez acabaría interpretando a Filemón, ¿era usted lector de los cómics de Ibáñez durante su infancia y juventud? ¿Cuál era su favorito?

Sí, tuve la suerte de encontrarme a muy temprana edad con las historietas de Mortadelo y Filemón. Esa fortuna se la debo a mi padre que fue quien me inició y quien se encargaba de comprármelas. Es difícil decidirse por uno sólo, pero me atrevo a señalar especialmente “El sulfato atómico”, que es mítico.

2.- ¿Cómo le ofrecieron el papel de Filemón Pi para La gran aventura de Mortadelo y Filemón? ¿Pensaron en usted directamente o hubo un casting?

La llamada para ofrecerme el trabajo la hizo Javier Fesser. Me habló del proyecto y de las pruebas que iba a hacer. La anécdota puede ser que la primera prueba que hice fue para el personaje de Mortadelo. Evidentemente la cosa no funcionó y días después me convocó para hacer la misma prueba, esta vez para el personaje de Filemón. Ahí la cosa sí funcionó. Se hicieron pruebas a muchos otros actores. Finalmente yo fui el afortunado. Aún no me lo creo.

3.- En sus comienzos profesionales, usted demostró ser un maestro del tipo de humor que se ha llamado slapstick (basado en los golpes, caídas, porrazos…). ¿Quiénes fueron sus referentes en este campo que llegó a dominar tan bien? ¿Cree que ese estilo humorístico pudo ayudar para que pensaran en usted para interpretar a Filemón?

Mi referentes al empezar aquellos sketches eran Chaplin, Keaton, Lloyd… los grandes maestros del cine mudo.
Creo que cuando Javier Fesser pensó en mí para la película no tenía esos trabajos en la cabeza. Nos habíamos conocido en el rodaje de “El milagro de P. Tinto”, y creo que fue eso lo que le hizo pensar en mí.

4.- Supongo que para documentarse para las películas, usted hubo de leer muchos álbumes de Mortadelo y Filemón. ¿Tiene algún favorito? ¿Cómo definiría usted a Filemón después de haber profundizado en el personaje?

No llevé a cabo una relectura, lo que hice más bien fue echar mano de la memoria y recordar, repasar lo que esos personajes habían sido y seguían siendo para mí.

Filemón es un “mermao”, según la propia definición de Fesser, un absoluto mediocre que se cree el no va más. Él no se ve como le vemos los demás: se considera atractivo, inteligente, valeroso… y ¿qué es?... justo todo lo contrario.

5.- Aunque muchos puristas del tebeo no compartieron la visión de los directores acerca de los personajes de Ibáñez, parece que hay unanimidad a la hora de destacar su excelente caracterización de Filemón. ¿No le supuso, en su momento, una responsabilidad dar vida a un personaje del que los lectores se habían hecho su propia idea durante más de cuatro décadas?

Sí, me producía cierto vértigo pensar en cómo ese personaje, que hasta entonces era de tinta sobre papel, pero que había jugado un papel fundamental en el imaginario de varias generaciones, tuviera, de pronto, que ponerse a caminar, a hablar… ¿Cómo serían sus movimientos? ¿cómo tendría la voz?. Todo era una gran aventura, creo que la mayor aventura que hayan vivido nunca Mortadelo y Filemón: hacerse de carne y hueso y no defraudar.





6.- Al margen de Filemón, ¿le gusta especialmente algún otro personaje de Ibáñez?

Me gustan mucho las historietas de “13 rue del Percebe” y uno de los personajes que más gustan es Rompetechos.

7.- En la película de Fesser, la emotividad reside básicamente en el personaje de Filemón, en sus derrotas y frustraciones, ¿por qué ese enfoque, no del todo fiel al espíritu del cómic?

Había que buscar elementos que humanizaran a los personajes. El salto del papel a las tres dimensiones nos parecía más fácil si era de la mano de esa carga de humanidad que nos los hiciera sentir como personas y no sólo como dibujos. De pronto, eran seres que respiraban, con corazoncito y sentimientos.

8.- En relación con lo anterior, ¿cuál de las dos películas cree usted que recoge mejor la esencia de los tebeos de Ibáñez?

En mi opinión en la primera la mano de Javier Fesser está muy presente. Su mundo personal y su forma de contar y de hacer se fusiona a la perfección con el universo de Ibáñez.
En cambio, en la segunda, Bardem pretendió que todo fuera plenamente “ibañeciano” (valga el palabro).

9.- ¿Esperaban el éxito rotundo de ambas entregas (especialmente la primera)? ¿A qué lo atribuye?

Yo creo que cuando uno se embarca en un proyecto de este tipo es porque espera obtener un gran éxito, lo que pasa es que en la primera el que se esperaba no era tanto como el que se obtuvo. Yo creo que nadie esperaba que fuera tan rotundo.

10.- Corre el rumor de que no utilizó dobles para algunas escenas peligrosas de Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la tierra, de lo que se deduce una enorme confianza en su equipo, amén de una gran profesionalidad. ¿Volvería a hacer escenas como esa hoy?

Sí, sin ninguna duda.

11.- En los rodajes, usted trabajó con profesionales como Javier Fesser, Miguel Bardem, Edu Soto, Emilio Gavira, Berta Ojea, Benito Pocino, Mariano Venancio, etc. ¿Con quiénes tenía usted más afinidad o amistad dentro del grupo?

Creo que tanto con Javier Fesser como con Miguel Bardem el lazo que establecimos en ambas películas es ya para toda la vida. Y yo lo haría extensivo a todas las personas del equipo. Este tipo de aventuras marcan y resultan inolvidables. De vez en cuando miro las fotos y se me escapa alguna lagrimita.

12.- ¿Podría contarnos alguna anécdota simpática relativa a las grabaciones?

La anécdota fue el rodaje. Todos los días tenía la sensación de haberme caído dentro del tebeo. Era muy emocionante perderse por los decorados y encontrarse con Ofelia, con el Super, Rompetechos… Incluso después de pellizcarme me parecía estar soñando.

13.- Francisco Ibáñez visitó los rodajes de ambas películas, ¿cómo fue ese encuentro?

Las visitas de Ibáñez nos hacían sentir que dios bajaba de su nube para venir a vernos. Yo pensaba: estamos aquí porque él nos ha creado, alabado sea Ibáñez, ¡se lo debemos todo!



14.- ¿Qué nuevos proyectos tiene Pepe Viyuela en televisión, teatro o cine? ¿Habrá una nueva entrega de Mortadelo y Filemón?

En este momento estoy escribiendo una serie de humor visual para televisión.
Con respecto a la nueva entre de Mortadelo y Filemón para el cine, sólo existen rumores nada concreto.

Ahora estoy con la serie de televisión “Aida” y con la gira de la función de teatro “El pisito” de Rafael Azcona” y estoy escribiendo una serie de humor visual para televisión.


Y hasta aquí, amigos, la entrevista con Pepe Viyuela, al que queremos reiterar nuestro agradecimiento por la solicitud y amabilidad con que ha contestado a nuestras preguntas.