
ás felices de mi vida, hace ya más de diez años. Una batallita que, cual abuelo Cebolleta, no me canso de contar. Puede que hoy parezca todo muy ingenuo, pero tal vez deba de ser así. 
ás felices de mi vida, hace ya más de diez años. Una batallita que, cual abuelo Cebolleta, no me canso de contar. Puede que hoy parezca todo muy ingenuo, pero tal vez deba de ser así. 
Los personajes más hambrientos de la historieta española nacieron con más de veinte años de diferencia (Carpanta, en 1945; Otilio, en 1966), a lo que hay que sumarle la personalidad de sus respectivos autores a la hora de justificar sus diferencias sustanciales.
Así, Carpanta, de Escobar, vio sus primeras luces en medio de una oscura posguerra, destinado a ser el fiel reflejo de una generación de ilusiones rotas y hambre de pan y de justicia. Otilio, sin embargo, nació en pleno desarrollismo, en la España de los 60, con una vocación muy distinta. El ayudante de Pepe Gotera no es, por otra parte, sino una actualización de Pepe, el segundo de Don Noé en Ande y ríase usted con el Arca de Noé, del mismo Ibáñez.



En la prometida ruta por la mítica 13, Rue del Percebe hoy nos detendremos, no sin cierto riesgo, en la vivienda del caco del tercero, que ya desde su primera aparición aparece bajo el nombre de Ceferino, al que posteriormente se añadirá el apellido Raffles, guiño al ladrón de guante blanco creado por E. W. Hornung en 1899.

Gags sobre el oficio de ladrón. No son pocos los gags que Ibáñez basa en los tópicos comúnmente aceptados acerca del oficio de mangante. Así, algunos de sus chistes se basan en las lagas ausencias que Ceferino va a pasar por sus vacaciones forzosas en la cárcel, lo que le ha acarreado más de un conflicto matrimonial y lo ha llevado a cancelar más de un crucero. Del mismo modo, lo hemos visto en varias historietas sin renunciar a su vieja costumbre de dormir bajo la cama. Llegadas a casa con el traje de preso puesto, con policías esposados, completan este apartado, así como los cuidados del personaje por personalizar su oficio, bien usando máscaras cómicas para despistar a la policía o poniendo una florecilla en su pistola como detalle al cliente.
Captación del momento del robo. En ocasiones, el gag consiste en mostrar a Ceferino en acción, consiguiendo, por ejemplo, una barra de hielo para su señora, cazando una alfombra mágica al vuelo o desvalijando a las víctimas de los niños de al lado o a los acreedores del moroso de arriba.
A ocultarse tocan. Como la conciencia no anda muy tranquila en casa de los Raffles, es frecuente que, bien nuestro caco tenga que ocultarse de la policía, o bien tenga que guardar el objeto robado (una jirafa, una motocicleta, etc.) ante la insidiosa mirada del guardia.
Captura inminente. Pero no siempre se salen con la suya, y encontramos también varias historietas en las que la ley está a punto de echar sus zarpas sobre el simpático ladrón, como aquellas en las que los policías suben en masa (y en escalerilla) hasta su piso o aquella en la que un guardia aprovecha el apagón general para tender una emboscada.
Como tantos otros personajes de la 13, Rue del Percebe, el caco tuvo su homólogo en 7, Rebolling Street, sin que los gags de esta etapa en Grijalbo aportaran nada nuevo al arquetipo. 
Volviendo con Ceferino Raffles, una vez terminada la serie que lo vio nacer, lo volvimos a ver en el álbum de Mortadelo y Filemón El 35 aniversario (1992), birlándole las plumas a una cigüeña para hacerse un almohadón. Tras diez años de ausencia, en la historieta especial para el Super Humor 13, Rue del Percebe (2002) vemos que nuestro personaje ha progresado de chorizo callejero a formar parte del Consejo de Administración del Banco de Mindanao, Seychelles, Torugaria.
Ese mismo año aparece en El estrellato (2002), con motivo de la recuperación del personaje para La gran aventura de Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser. Mientras que en la película el actor, Manuel Pizarro, no da el perfil físico del personaje, en el álbum resulta agradable verlo resucitar en plena forma, birlando desde calzoncillos y calcetines hasta cámaras y reflectores.
Así pues, estamos ante una criatura que combina la torpeza con la habilidad, un auténtico raterillo con ínfulas de grandeza profesional, enamorado de su oficio..en definitiva, otra muestra de la habilidad de Ibáñez para captar la jocosa esencia del pícaro hispano.





El capítulo final tampoco está exento de comicidad. El paseo callejero de la cabeza gigante del Súper consigue la risa gracias al efecto cómico que produce dicho cabezón suelto por la ciudad, así como por los juegos de palabras que suscita. Malogrado por culpa de sus agentes, el Súper no puede pronunciar su discurso final y obtiene un único voto (el suyo) en las elecciones, de lo cual se deduce que ni los agentes de la TIA ni su propia familia han apostado por él.
, como el Bacterio o la Irma y, finalmente, el Súper da la puntilla, llevándose la peor parte de las iras de su secretaria. Este recurso humorístico parte de la historieta Los gamberros (1978) y será repetido hasta la saciedad en obras como La crisis del golfo (1990) o La ruta del yerbajo (1993). Estas dos páginas iniciales al principio de cada apartado tienen poco que ver con la historia general y parecen más una forma de rellenar dos páginas en medio de un guion poco consistente, algo muy habitual durante estos años de la serie.
La pista del presente tema hay que atribuírsela a Antonio Tausiet, quien, como cita Señor Ogro en el Foro de la TIA, descubrió la huella de Ramis en la historieta corta de Mortadelo y Filemón “El Mundial de fútbol Italia-90”, en una ilustración como la que adjuntaba Señor Ogro a modo de muestra.
Evidentemente, apenas son apreciables, ya que la persona encargada de dibujar esas historietas se plegó de forma notable al estilo de Ibáñez, pero sí notamos algunos rasgos propios del Ramis de aquel momento. Especialmente destacable es la mirada de Mortadelo y demás personajes, que recuerda en mucho a las del autor de Logroño. Lo mismo podemos decir del volumen que adquieren los personajes de Ibáñez en estas aventuras, con una plasticidad (sobre todo en las manos) que también nos remite al papá de Sporty. Planteamos aquí algunas miradas, figuras, narices y gestos que bien podrían ser producto de un Ramis imitando el estilo de Ibáñez (especialmente atentos a los del niño pequeño):

les hablamos.

Del mismo modo, la forma de sacar la lengua de los personajes de Ibáñez en este periodo parece obedecer más al estilo de Ramis que al del autor original. Como dato complementario, les invitamos a recordar algunos de los chistes de fondo de esta época basados en los juegos de palabras, que bien podrían englobarse en la ya conocida categoría del “chiste de la manzanilla”, característico de Juan Carlos Ramis.
En contra de la tesis que aquí solo apuntamos, encontramos varios argumentos. En primer lugar, ni Julia Galán ni el propio Ramis, con los que Miguel Fernández Soto trabajó para recabar datos para la elaboración de su obra maestra, mencionaron al autor de El mundo de Mortadelo y Filemón nada al respecto, a pesar de que sí le desvelaron otras intimidades de empresa.
Además de esto, parece poco probable que Ramis entregara semana
lmente, además de sus páginas de Sporty y Alfalfo Romeo, las seis páginas correspondientes a la serie estrella de Ibáñez. A esto hay que sumarle que, aunque Ramis “empezaba” por aquella época, tenía ya el suficiente prestigio como para colaborar como “autor no acreditado” en aquellas páginas que llevaban la firma de Ibáñez (firma-tampón, pero firma al fin y al cabo).
Lo que sí parece claro es que, o bien Ramis o bien un autor de filiación artística muy similar tuvo una participación más que notable en la producción de Mortadelo durante los años que van de 1987 a 1990, yendo más allá del mero entintado. Conviene recordar, por último, que todavía hoy, Ediciones B suele recurrir a este autor o a Joaquín Cera para la elaboración de materiales relacionados con las criaturas de Ibáñez (Guías para la vida, etc.)
Que cada uno saque conclusiones. Sobre la época más desconcertante de la producción ibañezca ¿Sabremos alguna vez la verdad de este controvertido periodo de la historia de nuestros personajes?