Con un par de semanas de retraso, Corra, jefe, corra, se hace eco de la muerte de Jean Tabary, el dibujante del gran Iznogud, personaje nacido del ingenio del propio Tabary y del inigualable René Goscinny, quien consiguió una obra tan lograda como otras suyas, si bien no alcanzó (al menos en España) la misma repercusión mediática.
Las historietas de Iznogud eran, efectivamente, un derroche de imaginación y fantasía. El dibujo suntuoso de Tabary recreaba una Bagdad de ensueño en la que todo era posible.
También Francisco Ibáñez fue consciente del embrujo de esta historieta de Goscinny y Tabary, pues la referenció en más de una ocasión. Entre las más recordadas, encontramos una página de los sesenta en las que un Mortadelo ataviado como Iznogud muestra su deseo de ser jefe en lugar del jefe.
En otra ocasión, Ibáñez incluye en las viñetas del álbum El preboste de seguridad (1985) a Dilá Lará, el secuaz de Iznogud, que parece reconocer una variante de la frase típica de su jefe. Toda una referencia para los fans de la serie francesa.
Sin duda, a Ibáñez debía de gustarle Iznogud y supo apreciar el interés de esta historieta, pues no es nada frecuente en nuestro autor que incluya cameos de otras historietas en sus páginas. Solo como ejemplo, tenemos que recordar que los popularísimos Astérix y Obélix tuvieron que esperar hasta 1996 para aparecer en las páginas de Mortadelo y Filemón.
La admiración de Ibáñez por la serie de Goscinny y Tabary se nota también en algunas influencias que, más adelante, serán señaladas en el blog.
Aprovechamos este tema para recordar a Jean Tabary, un grande de la historieta europea.
Descanse en paz.


