
A través de la entrevista realizada en este mismo blog a Lurdes Martín Gimeno (enero de 2011), sabemos que la realización de este álbum corrió totalmente a cargo de ella, quien nos contó al respecto:
“Sacarino y el escarabajo de oro", y esto es cierto del todo, es guion y dibujo míos.Totalmente. Además, lo dibujé para Alemania. Contratada por una persona que lo hizo sin permiso de Ibañéz. Podría haber ido a la cárcel si el autor me hubíera puesto una querella. Pero Ibáñez me conocía y me creyó a mí. Por cierto, la revendí a Bruguera. En aquellos años, el autor no trabajaba para la editorial.”
tenida y con un ligero atisbo de romance entre el botones y la princesa egipcia (algo inusitado en las historietas originales). En cuanto al dibujo, Lurdes Martín se desenvuelve con destreza, aunque hay que decir que el coloreado de la edición española realza suficientemente su dibujo, que no sale tan favorecido con el color de la edición alemana, que le hace flaco favor a sus trazos.
Ignoramos si la autora escribió el guion directamente en alemán y luego se tradujo al español para su posterior edición en Bruguera o si, por el contrario, ella lo escribió en español y el traductor alemán hizo el resto. Sin conocer el idioma teutón, me resulta difícil calibrar la calidad de la traducción, pero sí he apreciado algunas diferencias, como la mención a Ibáñez en la viñeta seis de la página cuarenta y tres, que no aparece en la versión española.
En cuanto a la portada, encontramos una realizada para la edición española, obra de Juan Manuel Muñoz, tanto en el lápiz como en la tinta, dato que conocemos gracias al blog El rincón de Mortadelón. Sin embargo, y esto es lo desconcertante, la portada de la edición alemana lleva la firma de Ibáñez y, ciertamente, parece un dibujo del maestro.
Tras haberlo dilucidado durante un tiempo, encontramos opciones tanto para considerarla apócrifa o verdaderamente ibañezca. Sopesemos ambas:
a) A la hora de considerar la portada apócrifa, hemos de recordar que la firma de Ibáñez no es garantía de que el autor sea, realmente, el que haya dibujado la portada. De hecho, más adelante, mostraremos otras portadas claramente “negras” con firma del autor.
Tampoco ayuda la ligera desproporción del Botones con respecto al “Dire” y al “Presi”, pues la figura del muchacho parece ser demasiado grande en relación con las demás. El camello tampoco parece del tipo que solía dibujar Ibáñez en los años 80, sino que más bien parece sacado de la época de La máquina del cambiazo, a comienzos de la década anterior.
Por otra parte, y esto es lo más importante, si esta historieta se realizó sin su consentimiento, (tanto que Lurdes dice que podría haber tomado represalias legales contra ella), ¿por qué realizar una portada para su edición alemana?
b) También a favor de la autoría de Ibáñez de esta portada tenemos algunos argumentos. En primer lugar, y creo que es decisivo, cabe contemplar el movimiento y expresividad del “Dire” y el “Presi” a lomos del camello. El buitre que los acompaña, también parece característico de Ibáñez, y la expresividad de Sacarino (aunque algo desproporcionado), parece favorecer esta teoría.
Por otra parte, no sería la primera vez que Ibáñez realice portadas para las ediciones alemanas de álbumes hechos por otros. Esto ocurrió, por ejemplo, con Las criaturas de cera vivientes, obra de Casanyes.

En todo caso, me inclino a pensar que la portada que tenemos entre manos sí es de Ibáñez.
Adjuntamos otra imagen ampliada de la cubierta para que ustedes, estimados lectores, juzguen .
Será un placer leer sus opiniones.
Esta entrada está dedicada a Gariel, sin cuya intercesión no hubiera sido posible.


