domingo, 6 de septiembre de 2009

FRANQUIN E IBÁÑEZ O EL MAESTRO DEL MAESTRO (I)

En 2007, aproximadamente, el estudioso de cómic y especialista en la obra de Ibáñez Miguel Fernández Soto convocó a algunos miembros del Foro de la TIA para escribir una serie de artículos sobre la obra de Francisco Ibáñez, que, unidos, dieran una visión de conjunto de la misma. Todo ello con el objeto de publicar un volumen de cara al 50 aniversario de los personajes. Desgraciadamente, el proyecto no se concretó. Es por ello que paso a desempolvar, un par de años después, el artículo que escribí para la ocasión, centrado en la marcada influencia que André Franquin dejó en Ibáñez. Las viñetas que se aportan pertenecen a sus respectivos autores y /o editores y tienen como objeto ilustrar el artículo. Gracias a ellas, conoceremos algo más de la siempre interesante obra de nuestro autor más popular: nuestro admirado Franscisco Ibáñez. Excepcionalmente, dada la extensión del mismo y los ejemplos gráficos que se aportan, lo presentaremos fragmentado en distintas entradas que serán, esta vez, de carácter diario a lo largo de la semana. Que lo disfruten.


No parece lógico abordar el estudio de la obra de Francisco Ibáñez en este quincuagésimo aniversario de su serie estrella sin atender a las fuentes en las que se ha basado su produccion artística, tema desagradable para algunos aficionados “puristas”, todavía arrullados por los vestigios de un romanticismo artístico mal digerido. En el caso de Ibáñez es bien sabido
que nuestro autor ha sobrepasado en alguna ocasión la mera inspiración y ha partido de historias y guiones ajenos, sobre todo de André Franquin, principal estandarte de L`école de Morcinelle.

El mismo Ibáñez ha reconocido haber copiado al maestro franco-belga en más de una ocasión[1]. De hecho, no tendría caso negar la influencia franquiniana, pues es bien conocido el parecido entre El Botones Sacarino (Ibáñez) y Gastón el Gafe (Franquin), así como la deuda del primer álbum de Mortadelo y Filemon, El sulfato atómico (1969), con respecto a las aventuras de Spirou y Fantasio de los años sesenta. Así, consideramos adecuado este aniversario para profundizar en el alcance de dichas influencias. No trataremos de ir “a la caza del plagio”, es decir, de mostrar todas y cada una de las páginas que el autor español debe a André Franquin, lo cual sería tan farragoso como improductivo, sino de señalar mediante breves pinceladas, algunas de principales similitudes entre ambos autores. Sirva este impresionismo crítico para que los interesados inicien su propia investigación personal.








Comencemos releyendo el número 628 de DDT, publicado el 27 de mayo de 1963, en el que debuta una serie atípica, titulada “El botones Sacarino, del Aullido Vespertino”. Desde el principio, su protagonista se nos presenta como un atolondrado y soñoliento botones cuyos despistes y barrabasadas causan estragos en el ánimo de su superior (primero “Director” y luego “Presidente” de la redacción del Aullido Vespertino). Ya desde esta primera página de Sacarino encontramos una clara similitud entre el personaje principal y Gastón el Gafe (Gaston Lagaffe, en el original), personaje nacido de la mano de Franquin y Jidéhem el 28 de febrero de 1957 para el semanario Spirou. De hecho, la historieta en cuestión es un claro remedo de la tira 149 del botones extranjero. Como atuendo, el personaje presenta una vestimenta que recuerda a la de Spirou, personaje creado por Rob-Vel en 1938 y que llegó con Franquin a su máximo apogeo desde que éste se hiciera cargo de la serie en 1946.

Éste será el primero de una lista de remedos más o menos literales por parte del autor español. Para comprender esta situación, es preciso conocer las circunstancias editoriales de Bruguera en aquellos años. Bien conocido es que la editorial catalana tenía costumbre de tomar modelos extranjeros para pasárselos a sus autores y hacerles repetir, de acuerdo con el estilo brugueriano, las obras establecidas como “modelo”. Si en los años cuarenta la base indiscutible venía de Argentina (con el semanario Rico Tipo a la cabeza), ahora serán las series franco-belgas las que irán marcando la pauta. Ibáñez todavía recuerda el encargo de sus jefes: “Esto era de la época del boom de los cómics belgas, cuando sacamos los cómics este parecido a tal, ese parecido a cual,…como consecuencia de aquello sí que se hizo el botones este”[2]. Desde ese punto de vista, Sacarino fue uno de tantos personajes de Bruguera (y no sólo de Ibáñez) nacidos por imposición editorial con el objeto de repetir en España un éxito garantizado por el triunfo fuera de nuestras fronteras.









Partiendo de estas premisas, Ibáñez desarrolla la nueva serie en un formato algo anómalo: tres o cuatro tiras de viñetas, frente a las seis acostumbradas. Se puede decir que casi todas las historietas de esta época son un calco más o menos literal de la serie francesa. Un portal de Internet[3] apunta algunas de las planchas de Gastón reconvertidas después en historietas de Sacarino: 57, 139, 175, 198, 224, y muchas otras. En esta etapa, la aportación de Ibáñez al modelo impuesto radicará en la adición de viñetas (con el objeto de llenar el hueco necesario para llegar al final de la página) y en la incorporación de la violencia, terminando la viñeta final con la clásica carrerita o cualquier otra forma de venganza por parte del “Presi” hacia el desafortunado botones.

En 1965 Gastón el Gafe es comprado por Editorial Bruguera y el arte de su autor se pone de manifiesto hasta el punto de que, como afirma Antonio Guiral, “la línea de inspiración franquiniana es visible en Bruguera desde 1965 hasta el final de sus días, allá por 1986, y lo es tanto en primeras figuras como en jóvenes dibujantes de la segunda, la tercera y la cuarta generación”[4]. La publicación de este material ponía de manifiesto la clara inspiración de Francisco Ibáñez en su Sacarino, de forma que la serie empezaba a demandar algún tipo de cambio.






Así, en 1967, Ibáñez introduce un nuevo personaje, el Director, que a partir de ahora será la víctima de los desastres de Sacarino, al aparecer como presunto culpable ante el “Presi”, que pasa de interactuar con el botones a ignorarlo por completo y descargar su ira sobre el personaje recién llegado. Con este nuevo esquema se crea una relación a tres bandas que reformula la serie y se aleja del modelo impuesto a su autor. Las mejores páginas del mismo están por llegar: Sacarino sólo aparece en escena para provocar el desaguisado y cede protagonismo a dos personajes netamente ibañezcos, que permiten al autor desarrollar su propia forma de entender la historieta. Como ya he señalado en nuestro blog, en el tema "El botones Sacarino, humor a tres bandas" (septiembre de 2007): “la incorporación del Director a la serie supone una afirmación de la personalidad artística de Ibáñez, que sabe escapar de las imposiciones editoriales dotando a todas sus creaciones de un toque personal, único e intransferible".

Sin embargo, no hay que obviar totalmente la influencia de Franquin sobre el autor español a partir de este momento. Así, todavía encontramos páginas de Sacarino en las que se percibe la sombra de Gastón. De este modo, algunos inventos del chico de los recados de Spirou, como el monorraíl que recorre la redacción en la plancha 667 o el original sistema de abertura de puertas de la 171 serán base de historietas para el botones de Ibáñez, si bien ahora se renuncia al plagio tal cual y la huella de Gastón no pasa de ser el germen de las propias ideas del autor catalán, cuyo desarrollo será absolutamente personal a partir de este momento.



[1] Ibáñez, Santiago García. U, el hijo de Urich nº 8, Camaleón Ediciones,Enero de 1998
[2] Entrevista con Francisco Ibáñez, Raúl Minchinela, Contracultura, el Webzine, 29 de febrero de 1996.
[3] http://lagaffemegate.free.fr/franquin/copiage/copiage.htm
[4] Guiral, Antoni, Los tebeos de nuestra infancia, Barcelona, Ed. El Jueves, 2007.









Continuaremos mañana...






10 comentarios:

Víctor1988 dijo...

Me ha resultado interesantísimo. Estamos a la espera de más. :) Gracias y saludos

Chespiro dijo...

Me alegro mucho, mañana una segunda entrega.

Migsoto dijo...

Felicidades Chespiro

Un prometedor artículo, estaremos pendientes de su continuación...

Y desde luego, no descarto que algún día podamos retomar ese proyecto...

Chespiro dijo...

Gracias. Para mí, retomarlo sería, ya lo sabes, un placer.

Don Guri dijo...

Oooooooh!
Esto esta muy bien. Y encima diario (^o^)

Chespiro dijo...

Agotado me tiene, pero espero que les interese.

Kaximpo dijo...

Estupenda esta serie de artículos que ahora comienza. Me gusta el estilo de simplemente exponer los hechos de manera objetiva dejando al lector que saque sus conclusiones y no como lo que veo en otros sitios de "¡mirad todo lo que ha copiado Ibáñez!" sin ninguna contextualización.

Un error tipográfico: Marcinelle, con "a". Lo de Morcinelle me suena a morcilla. :P

Chespiro dijo...

Corregiré el error en cuanto pueda, Kaximpo.
Me alegra que hayas apreciado los intentos de objetividad, pues era una de las metas.

rafillo dijo...

Interesantisimo

Chespiro dijo...

Favor que usted me hace, Rafillo.