Mostrando entradas con la etiqueta March. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta March. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de septiembre de 2010

MORTADELO VUELVE AL "COLE"


Por primera vez en este blog, vamos a reseñar hoy el contenido de una revista basada en uno de los personajes de Ibáñez. En esta ocasión, se trata de Mortadelo Extra, concretamente el Extra Evaluaciones de septiembre de 1989, que viene muy al pelo para la vuelta al “cole” de los más pequeños. Lamentablemente, Ibáñez, dado su status de estrella en la revista, no se adaptó a la temática general, no sabemos si por no alterar su ritmo de producción, ya bastante enfocado a las historietas largas, o si bien fue porque el material de este número debió de prepararse las últimas semanas del verano, época en la que, suponemos, Ibáñez gozaría de unas vacaciones mayores a las del resto de sus compañeros.









No obstante, sí nos dejó una espléndida portada de las que tanto echamos de menos los fans últimamente. Como es común en las cubiertas más clásicas, en un plano más cercano tenemos a un lujoso Mortadelo disfrazado de escolar que se dispone a acudir a clase, mientras que Filemón ocupa un segundo plano y es el personaje que dice el texto que genera el chiste. Por si el disfraz de Mortadelo no fuera lo suficientemente atractivo, Ibáñez lo adorna con numerosos detalles, como una rana y un bocadillo que salen de la mochila, una tirita en la pierna, un bolígrafo colgado de las gafas y un ratón con mascarilla que, parece, habita en los zapatos de este particular alumno. No son estos los únicos detalles absurdos de la cubierta, pues hay que sumarles la serpiente atrapada en una baldosa, un cuadro con el bucólico motivo de una pera, un dedo que asoma por la cerradura y un señor de fondo con una pistola en su nariz. Hay que destacar también la conseguida expresión de inocencia e ilusión del personaje de Mortadelo, que muestra aquí su faceta más infantil, la cual forma una parte importante de su personalidad inmadura y despreocupada.

Como dijimos, la historieta de Ibáñez para la ocasión no tiene nada que ver con la temática de las evaluaciones. Se trata de Humo (también titulada Misión con muchos humos), publicada inicialmente en el Super Pulgarcito nº 49. Se trata de una misión estándar de la pareja sin más alusión a las evaluaciones que una frase de Mortadelo: “¡Se pasa el día de cara a la pared, como un colegial burrillo!” (pág. 5). Aunque no creemos que los editores hayan reproducido esta historieta en este número por ese detalle, pues la alusión es mínima e irrelevante.





El resto de autores sí cumplen con la temática sugerida por la editorial. Así, encontramos el buen hacer de Marco, quien nos proporciona una de las historietas más divertidas de Jarry Jarrón en la que se somete a un examen. Lo más destacado de esta historieta es la penúltima plancha, que presenta un modelo de cuestionario y las respuestas de Jarry, un recurso que utilizan la mayoría de los autores que citaremos y que constituye lo más divertido de sus respectivas historietas. Marco también nos deleita con una historieta genérica titulada Maldito examen de inglés, en la que ironiza acerca de la invasión de la lengua inglesa en la vida de los jóvenes de la época y la escasa repercusión en el aula de dicha influencia.

Ramis nos deleita con un Sporty en su mejor época, que sigue el mismo modelo de examen, eso sí, con temática deportiva, aunque destaca una sección humorística de tintes vazquianos titulada Lío profesoril. ¿Quién es quién?, donde reta a los lectores a adivinar la asignatura que imparten los docentes partiendo de la ilustración, con sorprendentes resultados. Por su parte, Los especialistas de Maikel recuerdan con añoranza sus exámenes de cuarto curso, con desternillantes pruebas escritas. Muy divertida es también su página temática “Historia de las chuletas”.

Jaume Rovira somete a sus traperos de alivio a la tensión de un examen de homologación de su gremio. En un planteamiento original, encontramos el cómico contraste entre las escuetas respuestas de Segis y los rollos que suelta Olivio, que llegan a ocupar más de media plancha con su texto. Además, Rovira realiza la divertida historieta Escuela de la 3º edad de Pedregal de las mulas tordas, donde unos ancianos rurales han de presentarse al examen final de un cursillo acelerado de alfabetización. Destaca la última plancha, con las preguntas y respuestas de la prueba, con algún que otro chiste ligeramente picante dirigido a los lectores más maduros.





José Royo, por su parte, firma dos páginas de chistes, aunque solo una tiene que ver con la temática global. March, por otro lado, lleva a Tranqui y Tronco a enfrentarse con un niño terrible al que tienen que educar, en una historieta de tintes ibañezcos, además de dar consejos en otra historieta para aprobar el carné de conducir. Billy Roca, dibujado por Miguel y guionizado por Jesús de Cos, que se presenta a un examen en la Escuela de magos y adivinos. Cierra la historieta una irónica caricatura de los autores.


Cera realiza una página temática donde disecciona a uno de los miembros más activos de la fauna colegial: el gamberro. Tampoco falta la insustituible página de Pafman, con una divertida historieta titulada Examen para Super Héroe (cuyo argumento resulta obvio), donde tampoco falta la plancha completa dedicada al delirante examen.

El volumen culmina con un cuestionario para los lectores de la revista acerca de sus personajes. Recomiendo a quienes nos leen que se hagan con un ejemplar de este Mortadelo Extra Evaluaciones, pues se trata, en mi opinión, de uno de los números más divertidos de la etapa de Ediciones B en el que los autores habituales de la casa dan lo mejor de sí. Resalto el curioso detalle de que la mayoría de ellos brillan más en esta ocasión con sus páginas sin personajes fijos que con sus series rutinarias, las cuales, no obstante, ofrecen momentos antológicos en este Extra.

Con todos ellos, la vuelta al “cole” costaba menos, sin duda.

domingo, 19 de abril de 2009

MARCH, DISCÍPULO DE IBÁÑEZ

Aunque la popularidad alcanzada por las criaturas de Francisco Ibáñez ha llevado a que, en ocasiones, la figura de nuestro dibujante haya sido menospreciada por los críticos de cómic, no cabe duda de la influencia del autor catalán en legiones de dibujantes, aficionados o profesionales, que han seguido su estela a lo largo de los años.

Tal vez haya quien se sorprenda si decimos que Joan March es uno de ellos. En efecto, desde el punto de vista gráfico pocas son las semejanzas que podemos establecer entre March e Ibáñez, e incluso con toda la escuela Bruguera, pues el joven March irrumpió en el panorama comiquero con un estilo muy personal que rompía con la armonía y precisión de la tradición. Antes bien, optó el dibujante por un trazo nervioso y quebrado, así como por un modelo de personaje que se salía de la tónica dominante en la editorial catalana.







Sin embargo, es en el aspecto del guion donde podemos encontrar no pocas semejanzas entre March e Ibáñez. Ya en la temprana serie El Mini Rey encontramos una historieta dual que opone el mal carácter del protagonista con el de su subordinado, Esbirro, creando así una serie dual al uso que, si bien no inventó Ibáñez, sí ayudó a popularizar decisivamente.

No obstante, la principal referencia la tenemos en Tranqui y Tronco, dos personajes que bien podrían haberse anticipado a la movida madrileña y que, a partir de cierta época, pasan a trabajar en una empresa innominada bajo las órdenes de un jefe tiránico. Es a partir de ahí cuando la influencia de Ibáñez se hace manifiesta. Así, Tranqui vendría a hacer las veces de “payaso listo”, como Filemón, mientras que Tronco resultaría ser el clown, el payaso tonto, o sea, Mortadelo.

Las historietas cortas de ambos se articulan, al igual que las de Ibáñez en una serie de gags de pocas viñetas que se suceden unos a otros de forma vertiginosa hasta desembocar en una hecatombe final. La última viñeta suele presentar al jefe de estos personajes que, cual Superintendente Vicente, busca, maltrecho, a sus dos subordinados que se esconden del peligro en cualquier lugar inverosímil.


Así, los recursos narrativos, los enfoques, las relaciones entre personajes y la misma naturaleza de los gags recuerda sobremanera tanto a los agentes de la TIA como a las historietas del Botones Sacarino, en las que el Dire siempre quedaba mal ante el Presi, como le suele ocurrir al jefe de Tranqui y Tronco con su superior. Suponemos que las ilustraciones de este artículo ayudarán a corroborar estos parecidos ( a modo de curiosidad, no dejen de comparar la que mostramos ahora con la aportada para el tema anterior de nuestro blog: El nuevo cate).

Con esto no pretendemos restarle mérito a March, que logra desarrollar guiones realmente divertidos, sino reflejar una realidad y reivindicar al mismo tiempo la innegable condición de maestro de dibujantes que ostenta Francisco Ibáñez.

Recomendamos a nuestros visitantes que revisen su colección de Super Mortadelos y lean a Tranqui y Tronco desde esta perspectiva. Estaremos encantados leer sus comentarios.