sábado, 11 de enero de 2014

LA ESPAÑA DE FRANCISCO IBÁÑEZ



         Como seguidor de Ibáñez, a veces he tenido que oír las quejas de algunos de sus detractores, que también los hay, oigan. Una de las que más recuerdo, y que no comparto en absoluto es aquella que me hicieron hace años, acusando al historietista de representar una España chapucera y cutre, en lugar de enaltecer las cualidades propias de los habitantes de la nación, como sucede a menudo en la ficción norteamericana comercial . Aseguraba mi interlocutor que con la crítica que de los españoles hacía Ibáñez nos daba mala prensa en el extranjero ese y , lo que es peor, minaba la autoestima nacional de sus lectores, al lanzar siempre una visión de lo patrio alejada de todo triunfalismo.

            Aunque, como digo, no comparto la visión de esta persona, a veces uno se pregunta si Ibáñez, con su obra, perpetúa la imagen de una España que no existe, la imagen de una España creada por los propios españoles, con ganas de cachondeo. Una España cutre y retrógrada, pero mítica al fin y al cabo, como míticos son los Estados Unidos de las películas de acción de Hollywood.

            Estando en estos y otros pensamientos, me asaltó la realidad en forma de noticias. Dos acontecimientos bastante comentados esta semana rehicieron poner los pies en la tierra y reflexionar. El primer titular era verdaderamente jugoso:

Varios huidos en una operación contra ETA por un error de comunicación del Ministerio de Interior.

Pues sí, una hora antes de que se produjera la detención de ocho personas, Interior filtró la información, lo que permitió que algunos huyeran, amén de formar un circo mediático si precedentes en una detención de este tipo. Sin duda, la España de pandereta. Un fallo de coordinación entre el Ministerio y los agentes hizo que se anunciara la redada, de manera que los periodistas tuvieran tiempo de ir al lugar de los hechos desde una hora antes, y los perseguidos pudieran escapar tranquilamente.

¿No les recuerda a nada?  A mí, personalmente, la anécdota me retrotrajo al final de Hay un traidor en la TIA (1983), con el Superintendente anunciando a bombo y platillo la próxima acción de la organización y preguntándose por qué últimamente el enemigo intercepta todos sus planes y se anticipa a sus movimientos. Pero ¿hay diferencia entre ambas situaciones? ¡Claro que la hay! Mientras que el Súper se limita a anticipar sus planes a través de la ventana, el Ministerio de Interior de nuestro país lo hace en un comunicado de prensa para los medios. ¡Nada menos!



La segunda noticia, menos popular, nos remite a otros personajes de Francisco Ibáñez. El titular sería el siguiente:

Polémica en Chile por la construcción de un puente al revés por parte de una empresa española.

Efectivamente, el Puente Cau Cau de la ciudad chilena de Valdivia ha sido mal construido por una empresa española, de manera que las dos partes que deben unirse (se trata de un puente levadizo) no coinciden. La foto que adjuntamos a continuación es real, no ha sido manipulada por nosotros.



Visto esto, cabe preguntarse si no habrán intervenido en la construcción un par de tipos que todos conocemos: Sí, hablamos de Pepe Gotera y Otilio. En exclusiva para Corra, jefe, corra, hemos captado una de las imágenes de la construcción del puente que mostramos a continuación:




Analizado lo anterior, tenemos que llegar a la triste conclusión de que la España que refleja, retrata y critica Francisco Ibáñez no es ficticia. Claro que hay buenos profesionales en nuestro país en los más diversos campos, pero no cabe duda de que la chapuza sigue siendo marca de la casa, y más lo es cuanto más subimos en los escalafones de responsabilidad. Si no lo creen, solo miren la actuación cotidiana de los hombres y mujeres que nos dirigen.

No creemos que Ibáñez esté perpetuando de forma perversa ciertos arquetipos con fines destructivos, la verdad. Antes bien, los refleja con extraordinaria lucidez y los critica sin piedad. Y no olviden que la crítica de lo que uno hace mal es el primer paso para poder mejorarlo. Para triunfalismo barato ya están los políticos y el anuncio de Campofrío.

7 comentarios:

Raw dijo...

Ibáñez hace de la chapuza un motivo para reír. La realidad (sobre todo la actual) está más bien hecha para llorar y enfadarse, pero afortunadamente hay otras vías para sonreír con ella y es satirizándola como hace Ibáñez con sus entrañables personajes.

ZaZu dijo...

El puente Cau Cau traducido al catalán significaría el puente "cae cae" jajaja ¿casualidad?

maginelmago dijo...

En las pelis y series de Estados Unidos hay propaganda pero también crítica. Todo junto. Yo lo veo al revés: hay menos crítica propia en la ficción española que en la estadounidense. Por eso, uno coge páginas y páginas de Mortadelo y Filemón y piensa: ¿Ibáñez agotado? Mientras le envíen el material por toneladas... le veo un día denunciando a la realidad española por plagio.

Chespiro dijo...

Comparto tu opinión, amigo Raw. Como decía Valle-Inclán, la tragedia española no es tragedia, es el esperpento.
Magin, ¿estás seguro de que los norteamericanos son realmente críticos consigo mismos? Más allá de los primeros Simpson y poco más, pocas veces hacen sangre de su way of life y del sueño americano ese.
Zazu, no seré yo quien cruce el "Cae cae", jeje.
Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

La verdad es que no creo que una historia cómica deba tratarse como una representación fiel de la situación de un país, aunque adoptar el esperpento al estilo cómic me parece una idea muy buena.

Por cierto, según recuerdo la historieta de Pepe Gotera y Otilio que sale en la foto, el puente no está mal construido, y sólo lo "arreglan", no lo construyen. Creo que en la historia "el UVA" había un ejemplo más parecido con una vía de tren. Perdón si me he equivocado al recordar, no tengo la historieta aquí.

Chespiro dijo...

Discrepo, amigo Anónimo. Yo sí sostengo que las historietas que se mantienen durante más de medio siglo en el gusto de un pueblo recoge en parte el espíritu de dicho pueblo.
No olvidemos al francés Astérix, que representa el espíritu insumismo de quienes tomaron La Bastilla, la mítica resistencia francesa o la rebeldía del mayo del 68.
En mi opinión, el equivalente español son las historietas de Mortadelo y Filemón, que reflejan como nadie la chapuza nacional.

Anónimo dijo...

La foto es más vieja que el hambre (y evidentemente falsa).