

A mi pregunta acerca de la efímera aparición de la señorita Irma en las historietas de Mortadelo, Ibáñez comentó que en un principio los álbumes en que aparecía iban a ser destinados a Alemania, y que el personaje en cuestión era la secretaria de su editor alemán de turno, "una chica muy mona" a la que retrató como un guiño privado. Cuando la muchacha dejó aquel puesto de trabajo, Ibáñez dejó correr el personaje. Sobre sus proyectos, confesó no saber si ha salido ya el álbum que hará referencia a la crisis, historieta que, si bien "no ayudará a superarla, nos hará pasar un buen rato", comentó el maestro catalán.

Por último, y al igual que el año pasado, le hice entrega del Fanzipote nº 17, último número de la mítica publicación de Ediciones Cúbicas, así como de El Cubo 18, publicado a doble portada con una historieta de mi personaje La Niña Alpargata. Ibáñez agradeció el obsequio y se dedicó a hojearlos durante un rato. Cuando le mostré la historieta de otro de mis personajes, Toni Contreras, con un estilacho que no le debía resultar del todo desconocido, rió diciendo que así empezó él, fanzineando, y que le hubiera gustado dibujar así en sus comienzos (Ibáñez siempre ha sido tan exagerado como amable).
Un caluroso apretón de manos selló este segundo encuentro en persona con mi ídolo, que volvió a no decepcionar, dejando un grato sabor de boca a cuantos se acercaron a hablar con él.
Pero como no sólo de Ibáñez vive el hombre, también me parece justo destacar la simpatía y solicitud de Cera y Ramis, que derrocharon cordialidad con sus fans, especialmente con los miembros del Foro de la TIA, con quienes accedieron a fotografiarse.


Como colofón entre los autores famosos, tuve el gusto de conversar brevemente con Janry quien, junto con Tome, se hizo cargo de la segunda etapa más gloriosa del mítico personaje franco-belga Spirou. El tándem que dio también a luz al Pequeño Spirou demostró ser un más que digno heredero del mejor Franquin, y así lo corroboró Janry con este dibujo dedicado:

Además de estos personajes dedicados, tuve el gusto de poder asistir en persona a encuentros con autores de la talla de Carlos Jiménez y Horacio Altuna, así como mantener una charla con Antonio Guiral, quien me dijo conocer este blog y que me explicó cuán extresado se halla con la elaboración de los volúmenes de Clásicos del Humor de RBA. También comentó haberse pasado por el Foro de la TIA, y puso en mi conocimiento algo que muchos sospechábamos: que en la colección de los Super Humor Clásicos de Ediciones B, él es un mero prologuista por encargo, y no el compilador de las historietas (no tiene sentido, por tanto, atribuirle la culpa de las páginas repetidas, pues él no tiene nada que ver). Un lugar muy destacado ocupa el encuentro con Miguel Fernández Soto (Migsoto), maestro del saber mortadelero, autor de El mundo de Mortadelo y Filemón, y amigo cibernético desde hace muchos años, al que debo el aprendizaje de tantos entresijos del mundo brugueriano en general e ibañezco en particular.
No faltó el encuentro con los paisanos del Killer Toon 2.0, fanzine cordobés que fue representado en el Salón por Zonum, Miguel Ángel Cáceres, Juan Pérez y Rafa Infantes, con quienes tuve la oportunidad de compartir parte de mi tiempo en tierras catalanas. Ni que decir que su compañía me hizo aún más grata la estancia.
Aparte de estas celebridades, uno de los mayores gustos recibidos ha sido contactar con algunos de los miembros más celebrados de El Foro de la TIA, auténtica referencia en la red si de tebeos se habla. Imposible mencionar a todos los amigos con los que tuve el gusto de contactar, pero imposible también mencionar a algunos de ellos: Señor Ogro, Kaximpo, Zorro Aullador, Omen_666, Pirluit, Oscar+AB, Magín, Zazu, Investigador Malfendi, Alfons Moliné, Hilofino (si se me olvida alguno, échesele la culpa a la amnesia, que no a la falta de afecto), etc., que hicieron mi estancia en Barcelona aún más grata con su simpatía, conocimientos y sentido del humor.
Para todos ellos va especialmente dedicada esta entrada, que cerramos con otro de los "detalles" que el maestro Ibáñez tuvo conmigo.

¡Hasta el próximo Salón!